Parece un milagro. Peones de estancia trabajan su campo

El camino de ser asalariado a trabajar la propia tierra

En la jornada de ayer fue firmado un convenio entre el Programa Nacional Producción Familiar del INIA y el Proyecto Uruguay Rural (PUR) del Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP). El ingeniero Juan Pablo Perrachón, técnico del PUR, relató a LA REPUBLICA que ambas instituciones difundirán los estudios realizados sobre dos emprendimientos en los que asalariados rurales han tenido acceso a tierras que trabajan de modo colectivo.

Los procesos se realizaron en Bella Unión y en el departamento de Salto. En el primero de ellos se trata de asalariados rurales que trabajaban en el cultivo de la caña de azúcar que pudieron arrendar tierras con apoyo de ALUR; una población que tiene una larga historia de sindicalización y organización, comentó Perrachón.

En Salto, en plena zona ganadera, la experiencia fue diferente, ya que veinte familias de asalariados rurales, peones de estancia, tuvieron acceso a tierras, en este caso arrendadas por el Instituto Nacional de Colonización (INC). Se trata de familias que viven en los pueblitos de Mevir en plena zona ganadera, sin organización previa, vecinos que tenían sus ganados en la calle o en algunos casos dentro de los predios de sus patrones. El INC, en este caso, cedió 800 hectáreas de un campo de 4.000 que adquirió en Palomas y Saucedo, en Salto.

En esta experiencia, los peones se han transformado en productores que llevan adelante un emprendimiento colectivo ganadero. Perrachón relató que «se han realizado trabajos en común de alambrados y de armado de bretes y se contrató a uno de los integrantes del grupo para que realice la tarea específica de cuidado de los animales; las tareas que requieren mayor trabajo se hacen en común» dijo. El INC aportó también apoyo técnico y el PUR aportó técnicos que ayudaron a la organización del emprendimiento.

 

Dificultades

El INIA y el PUR propiciaron la investigación de los dos emprendimientos colectivos, que fue realizada por un sociólogo; en este momento está disponible información que es considerada vital para analizar los novedosos emprendimientos.

Perrachón adelantó que del estudio surgen algunas dificultades a tener en cuenta. En Bella Unión contó que «a los integrantes les costó adaptarse al cambio de ser asalariados, cobrar cada quince días o un mes a ser productores, en un cultivo como la caña de azúcar, que es muy intensivo, que requiere de muchos insumos y de maquinaria». Esto es provisto por ALUR, pero se tiene que pagar en el momento de la liquidación final de la cosecha.

En cambio, destacó que la experiencia con los peones ganaderos «tiene aspectos más positivos, ya que los integrantes no dejaron de trabajar en las estancias, mantienen sus puestos de trabajo originales y la experiencia de ser productor en su propia tierra suma de verdad en sus vidas», dijo.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje