Garretón. Ex subsecretario de Economía de Allende, en Montevideo

Política fiscal contracíclica como un factor del éxito

La política fiscal contracíclica, que se mantuvo en los últimos 10 años, en Chile tuvo efectos positivos: «Siempre tuvimos recursos guardados; nos permitió dar continuidad a las políticas sociales; nos dio credibilidad, al punto que nuestro ministro de Hacienda, que enfrentó la crisis manteniendo las políticas macroeconómicas y la política fiscal contracíclica, es hoy el ministro más popular del gabinete», dijo ayer Óscar Garretón, ex subsecretario de Economía del gobierno Allende y actual presidente de la Fundación Chile, en la conferencia que brindó en la pasada jornada invitado por ACDE.

Garretón sostuvo que en 1989 Chile tenía uan deuda pública por el 89% del PBI, y ahora desde el 2005, no existe la deuda pública.

«En Chile hubo dos motores de la política económica y política que nos permitieron crecer, que fueron consensos del gobierno y de la oposición: la economía de mercado abierta al mundo, porque somos un país pequeño, por lo que no podemos producir para los 16 millones de chilenos, sino para los 6.000 millones de habitantes del planeta. Y el otro consenso indispensable fue la democracia.», dijo Óscar Garretón.

Para enfrentar la crisis que se desató a mediados del 2008, Chile tuvo, en primer lugar, una política fiscal contracíclica, con un superávit estructural. «El presupuesto se fija en base al precio del cobre, y hay que recordar que el precio del cobre cayó a la mitad con la crisis, y el cobre representa entre el 40 y el 50% del presupuesto. Este presupuesto se establece con la tendencia de largo plazo del precio del cobre, y eso representa un límite para el presupuesto, porque lo que está por encima de ese valor se guarda para tiempos malos».

La política fiscal contracíclica, que se mantuvo en los últimos 10 años, tuvo efectos positivos: «Siempre tuvimos recursos guardados; nos permitió dar continuidad a las políticas sociales; nos dio credibilidad, al punto que nuestro ministro de Hacienda, que enfrentó la crisis manteniendo las políticas macroeconómicas y la política fiscal contracíclica, es hoy el ministro más popular del gabinete. Otra consecuencia es que se redujo la deuda fiscal y no somos un país deudor, sino un país acreedor».

Además, estructuramos una regulación financiera sólida. «O sea, nuestra economía de mercado no es una economía desregulada», señaló el expositor.

 

La poscrisis

Garretón también hizo referencia al futuro. «Lo primero que debemos señalar es que el mundo será diferente a lo que era. El mundo económico cambió. Habrá más presencia de los gobiernos en la economía. No es un tema ideológico, sino un consenso del mundo, que llega a la conclusión que de la forma en que operaba el mercado financiero, era demasiado riesgoso, lo que obliga a una presencia de los gobiernos, con regulaciones más globales. La economía era global pero los controles eran locales», sostuvo.

Acotó que «otra consecuencia es que habrá menos apalancamiento global en la poscrisis. La economía funcionó hasta la crisis con un gran país que consumía, Estados Unidos, que consumía entre el 70 y el 75% de su PBI, y un gran país que producía, China, que consumía el 36% de su PBI. Este modelo implosionó. Estados Unidos reducirá sensiblemente su consumo, de modo que su mercado interno ya no será el motor de la economía. Habrá que mirar más a Asia, a China e India».

El Presidente de la Fundación Chile explicó que «a veces nos preguntamos por qué China debía crecer necesariamente al 8% anual. La explicación es sencilla. Se trata de una economía de mercado manejada por el Estado.

El desarrollo del país se dio en la costa, pero no en el interior. China hoy tiene 400 millones de personas en las ciudades. Pero en los próximos años llegarán otras 350 millones a las ciudades, y precisarán trabajo, casa, telecomunicaciones, y si no crecen a ese ritmo, colapsan».

En este escenario de poscrisis, «la innovación tecnológica continuará, pero en forma diferente. Habrá más interés en la innovación en biotecnología que en empresas como General Motors. O sea, es bueno para los innovadores, pero hay que saber que la innovación cambió».

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