Países europeos se encuentran en alerta sanitaria

Aftosa se propagó a Irlanda del Norte y aumentan los casos en Inglaterra

Las autoridades informaron que se registraron ganados con aftosa en siete nuevas haciendas, con lo que el número se elevó a 25, al tiempo que la fiebre aftosa se propagó a Irlanda, anunció oficialmente la ministra norirlandesa de Agricultura, Brid Rodgers, en las últimas horas.

Las autoridades informaron que se investiga a otras 102 haciendas, entre ellas una de Irlanda del Norte. En total han sido sacrificados cerca de 11.000 animales, 8.500 ovejas, 1.500 cerdos y 1.000 vacas.

El gobierno aprobó el martes extender el plazo de prohibición de cualquier movimiento de ganado hasta el 16 de marzo.

El ministro de Agricultura, Nick Brown, anunció un plan para poder suministrar a algunos mataderos autorizados con animales de los que se sepa con certeza que no están infectados.

Además, Brown aseguró que otorgará ayudas por valor de unos 220 millones de dólares a los ganaderos, aunque matizó que estas subvenciones no pueden dirigirse a otros sectores afectados, como el de los transportistas de ganado, los centros de procesamiento de comida y los carniceros independientes.

En muchos frigoríficos algunos trabajadores han sido obligados a retornar a sus casas o tienen horarios restringidos ante la falta de suministros y los vendedores de carne autónomos se están quedando también sin mercancía, por lo que ven en peligro sus negocios. Por su parte, los transportistas de ganado aseguraron que estaban perdiendo en total unos 6 millones de dólares a la semana.

El gobierno irlandés pidió en Dublín abiertamente a sus ciudadanos que no viajen al Reino Unido para evitar que puedan llevar el virus, «que se puede extender a través de la ropa o el calzado a su regreso».

Los organizadores del torneo de rugby de las Seis Naciones temen que la crisis pueda poner en peligro la actual temporada. De momento, ya ha sido suspendido el Irlanda-Gales que debía haber tenido lugar el próximo sábado en Cardiff, la capital galesa, por el temor de las autoridades irlandesas de que los aficionados que viajasen extendiesen la afección a su país. Por otro lado, el propietario de la granja donde, según la autoridades británicas, comenzó la epidemia –supuestamente en la comida ingerida por los cerdos– aseguró a la televisión inglesa que alimentaba a sus animales con los restos de un comedor escolar.

Temor a la aftosa

El temor de que la fiebre aftosa que afecta a Gran Bretaña se extienda a Europa aumentó ayer, impulsando a Portugal a exigir que todos los viajeros con esa procedencia empapen sus pies en sustancias químicas y a Francia a ordenar el sacrificio de 30.000 ovejas.

Mientras Gran Bretaña confirmaba cuatro casos más del brote, elevando a 22 las granjas afectadas, el primer ministro Tony Blair intentó aplacar los temores y prometió apoyar a los acosados granjeros del país, atrapados en una nueva crisis.

Pero Portugal, un popular destino turístico para los británicos, exigió que todos los viajeros procedentes de ese país que lleguen por mar o aire deben mojar sus pies en esponjas impregnadas de sustancias químicas.

El ministro portugués de Agricultura, Luis Capoulas Santos, informó a la prensa que todos los animales importados o en tránsito serían puestos en cuarentena y examinados en busca de la enfermedad. En París, las autoridades francesas dijeron que sacrificarían 30.000 ovejas que habían estado en contacto con animales de Gran Bretaña desde el 1º de febrero, como precaución contra la enfermedad, que hace perder peso a los animales y reduce la producción de leche en el ganado vacuno. En Alemania, las autoridades pusieron en cuarentena áreas en derredor de dos granjas en el occidental estado de Renania Norte-Westfalia, después de descubrir ovejas con anticuerpos de la dolencia, aunque los animales no habían contraído, al parecer, la enfermedad. «Encontramos evidencia de anticuerpos en la sangre, pero eso no permite una lectura definitiva», dijo al canal de televisión alemán ARD un funcionario veterinario, Gerhard Fischer.

«Después de consultas de emergencia a nivel estatal, hemos ampliado a tres kilómetros el radio de la cuarentena preventiva», dijo, agregando que el hallazgo de los anticuerpos fue posterior al que las ovejas fueran sacrificadas como medida preventiva.

En Gran Bretaña, donde podrían postergarse las elecciones generales y se han cancelado eventos deportivos a raíz del brote de aftosa, el Ministerio de Agricultura dijo que las fuerzas armadas han ofrecido sus servicios y se mantienen en espera de que se las convoque. «El ejército se nos ha acercado con un lineamiento de los servicios que podrían ofrecer», dijo un portavoz.

El brote de fiebre aftosa socavó más la confianza en un sector que aún no se recupera de los efectos de la enfermedad de las vacas locas, una infección cerebral que devastó grandes hatos de ganado en los años 80 y los 90, y cuya versión humana ha causado la muerte de más de 80 personas.

Gran Bretaña ha sido acusada de exportar la enfermedad de las vacas locas o Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB) a Europa continental, y el brote de fiebre aftosa, que se puede contagiar mediante el aire, la ropa o los neumáticos de vehículos, ha causado pánico en la región.

El primer ministro Tony Blair ha ordenado medidas draconianas en busca de contener la enfermedad. El martes, aprobó la imposición de multas por hasta 5.000 esterlinas (7.215 dólares) para garantizar que los ciudadanos acaten la prohibición de adentrarse en zonas rurales de amplias áreas de Gran Bretaña. Pero el número de casos sigue en aumento.

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