Arriban máquinas para producir biodiesel
Arribaron la semana pasada, tal como se había informado, las plantas modulares para la generación de biodiesel en el sur del país.
Este emprendimiento, que es compartido por la aceitera Cousa, ALUR y Conaprole, procede de Suecia, desde donde llegaron en ocho contenedores. Técnicos uruguayos estuvieron en el país nórdico asesorándose sobre el funcionamiento y mantenimiento de las plantas. Ya se iniciaron los trabajos de descarga y de armado de las dos plantas que a fines de año serán suplantadas por una capacidad de producción muy superior, informó a LA REPUBLICA el Gerente General de ALUR, ingeniero Leonardo de León. El destino en ese momento de estas dos pequeñas plantas no está definido aunque es casi seguro que al menos una de ellas vaya para la planta de ALUR en Paysandú.
A comienzos de año, Daniel Gard y Eduardo Gard de Cousa, Raúl Sendic, Germán Riet y Leonardo de León por Ancap-ALUR, firmaron un Acuerdo de Intención para el suministro de servicios entre las empresas, un acuerdo que contó con el apoyo y la presencia en la ceremonia tanto de trabajadores de Cousa como de Fancap.
Los acuerdos maduraron y ello permitió que hoy estén en territorio uruguayo las dos plantas modulares que producirán 16.000 toneladas de biodiesel anuales.
Se estima que en muy poco tiempo comenzará la producción de biodiesel y se podrá comenzar con las pruebas de mezcla con el diésel, con lo que puede haber una disminución del costo del combustible a lo que se suma una mejora medioambiental, producción y trabajo uruguayo, disminución de la dependencia del exterior ( aunque sea en pequeña escala) .
Ancap y ALUR recurrieron al mismo esquema utilizado en Bella Unión de comprar grano en la zona metropolitana, en una primera instancia será fundamentalmente girasol donde se ha apoyado con créditos a pequeños productores. De esta producción queda un saldo de lo que podríamos llamar «residuo industrial», que es un alimento ideal para el ganado, razón por la cual está involucrada Conaprole en el proyecto. De más está decir que dada la situación actual que pasa toda la cadena lechera, este aporte alimenticio significará un fuerte aliciente para los golpeados tamberos.
En cuanto al costo de esta inversión industrial, ALUR aporta 6 millones de dólares y Cousa por su parte realizó inversiones en su planta para poder acoplar su infraestructura a los requirimiento de la nueva tecnología incorporada.
En una segunda fase, prevista para fines de año, se comprará una nueva planta que producirá 50.000 toneladas de biodiesel al año.
El proyecto es integral en la medida que se apoya , como se hizo en Bella Unión, a los productores pequeños y medianos que han sido durante años duramente golpeados e incluso alejados de su lugar de orígen.
Para ello se generaron créditos especiales y contratos firmes de compra del grano a dichos productores asegurándoles el retorno del dinero y el trabajo invertido.
El presidente de Ancap y ALUR, Raúl Sendic, informó a La República que » estamos evaluando la posibilidad de instalar plantas descentralizadamente, en acuerdo con productores locales, por ejemplo, con Copagran (en Colonia). La idea es poner en las plantas de distribución que tiene Ancap en el interior del país plantas modulares para la producción de biodiesel que abastezcan las necesidades locales de ese insumo, como una manera de descentralizar su producción, generar empleo local y abaratar gastos de transporte.
Por su parte, consultado el Gerente General de ALUR, Leonardo de León, sobre la actual situación en Bella Unión, explicó que «se inició la molienda con normalidad», de manera que «todo parece volver a sus carriles». Agregó que en ello «tuvo mucho que ver la actitud del pueblo de Bella Unión porque la gente salió a defender el proyecto ALUR que ha rejuvenecido y generado ilusiones de un mejor futuro a este gente tan sufrida que ha debido soportar decisiones políticas y económicas no sólo centralizadoras, sino del exterior de trasnacionales a las que no les interesó la producción azucarera de Uruguay».
De León destacó también que «logramos imponer en la negociación nuestro criterio de pagarle más al pequeño productor que, naturalmente, tiene costos más altos que los otros, creo que vale la pena destacarlo porque en toda la cadena agroindustrial uruguaya no existe un acuerdo de este tipo».
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