Son pocas las vacas preñadas de otoño
Recién en esta semana están terminando las ecografías en el ganado vacuno cuando, en otros años, a principios de junio, los diagnósticos de los rodeos estaban ya terminados, contó a LA REPUBLICA, la doctora Susana Camaño, veterinaria que realiza ecografías en rodeos de cría vacuna. Camaño contó que, hasta el momento se han realizado ecografías en el 80% de los rodeos, «el trabajo se hizo muy extendido en el tiempo, la zafra comenzó tarde ya que los productores dejaron los toros en los rodeos con la idea de que las vacas se iban a alzar luego del verano» dijo.
En líneas generales, la sequía generó esa primera consecuencia, los entores, en general, fueron más largos, aunque algunos productores asumieron las pérdidas en la misma seca y no dilataron lo que para algunos técnicos será una nueva complicación.
Entore
Las lluvias de fines del verano ilusionaron a los productores, según Camaño fue sólo la ilusión de que la extensión del entore iba a generar mayor preñez, ya que en su trabajo dijo que «no se detectan vacas preñadas de poco tiempo». La profesional contó que hubo productores que extendieron el entore hasta fines de abril, pero la medida no tuvo resultado.
Camaño relató que los análisis son claros en el sentido de que hubo una merma importante en el nivel de preñez, «todos los años los productores se quejan de la sequía del verano, pero esta vez fue de verdad e impactó en la mayoría de los rodeos». Sin embargo, aseguró que hubo casos atípicos, rodeos en los que el resultado obtenido es igual o incluso superior al de otros años, la veterinaria dijo que «todos esos casos excepcionales tienen en común una medida, y es que los ganaderos habían bajado la dotación animal durante la última primavera» subrayó.
Las variaciones fueron importantes, ya que la sequía, si bien fue general, impactó de modo diferente en las diversas zonas del país. De todos modos, los cálculos promedios marcan una cifra de 50% de preñez, valor significativamente más bajo que otros años.
Camaño también confirmó la observación de que las vaquillonas tuvieron un pobre registro, en general, se «pudo ver que no entraron en celo, que la primavera seca no les aportó la buena dieta que se necesita durante el entore» dijo.
Sin sorpresas
No hubo sorpresas con los diagnósticos y, en algunos casos, contó Camaño, los productores volvieron a repetir las ecografías, ya que encontraban que las vacas estaban muy quietas, sin ciclar, se repitieron las ecografías y se encontró que ninguna vaca dada como fallada en la primera instancia estaba preñada; para la veterinaria, «las vacas aún están sin ciclar, esto refleja que el impacto de la crisis corporal, consecuencia de la sequía, aún tiene efecto» dijo.
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