La forestación mirada desde la ganadería

Lapetina contó que no se trata de que el empresario forestal ponga ganado a pastorear entre los bosques; eso no es silvopastoreo, que por el contrario implica la mirada desde el ganadero, lo que significa que el rubro ganadero y el forestal se den la mano.

El agrónomo explicó que en nuestro país es común que «en las forestaciones con densidades comerciales se metan ganados y a medida que avanza la forestación, hay menos luz y no queda nada de pasto, lo utilizan como depósito de ganado. Pero eso no es silvopastoreo, no está mal pero no es la mirada que se le da al tema», afirmó.

Lapetina aseguró que el sistema propuesto puede ser útil para productores ganaderos familiares que siguen viviendo en el campo. La estrategia apunta, por un lado, a no disminuir el área ganadera e ir integrando árboles. Estas acciones llevan a mejorar la producción ganadera y a tener al rubro forestal como caja de ahorro. Sin embargo Lapetina aclaró que el forestal es un nuevo rubro al que hay que dedicarle tiempo y trabajo, por ejemplo en las podas. Si los montes están sembrados con densidades bajas en comparación con las que se utilizan en la forestación empresarial, la pastura mejora en calidad. «Los chilenos están midiendo el tema desde hace veinte años y han obtenido resultados que señalan que el silvopastoreo obtiene mejores resultados económicos que hacer sólo forestación o invertir en el paquete forrajero tradicional», dijo.

 

Especies

Lapetina contó que en cuanto a las especies de árboles a plantar es muy variable, pero aclaró que «no hay suficientes antecedentes en Uruguay. La verdad es que notamos que hay menos variedades nativas, y en el congreso la mayoría de las experiencias presentadas fueron con plantaciones de pinos y eucaliptus». Una de las claves se encuentra en que son sembrados 200 árboles por hectárea y no mil como en los bosques de Uruguay.

Aún no hay experiencias suficientes en el país como para indicar esquemas de producción, pero Lapetina opinó que «es clave el tema de las subdivisiones, el manejo racional de pasturas. Hay cosas que aún no están claras pero yo pensaría en el tema del suelo y el agua e ir ensamblando cortinas entre las parcelas con varias filas, muchas, o ir tomando una parcela completa y hacerle varias filas y hacer callejones muy anchos, de más de veinte metros, de tal modo de poder pastorear los callejones cuidando, con un hilo, desde el primer año».

El manejo debe de ir contemplando los dos rubros y en ocasiones se va a favorecer a uno u otro de ellos. En general se piensa que «la ganadería debe dar la caja para el año y la forestación es la caja de ahorros».

 

Alternativas

Pero hay otros tipos de madera que se pueden incorporar al sistema, por ejemplo eucalipto colorado, álamo, plátano, nogal, incluso las especies nativas. «Acá hay experiencias con guayabo, pero hay falta de certezas, por eso es que sería bueno comenzar con maderas más seguras. Las especies de mejor madera demoran más tiempo, por lo que también el tiempo de corte influye en la decisión, más si el productor es como el de nuestro país, un poco veterano», dijo Lapetina, que agregó: «Ha quedado claro que Uruguay tiene condiciones forestales muy buenas para las especies tradicionales y se sabe que valdría la pena investigar otras especies que tienen valor, como el roble o la acacia blanca».

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