Empresa ineficiente

Un problema de hace 30 años

«Los problemas de GM se remontan por lo menos a tres décadas atrás», afirmó el profesor de la Universidad de Pensilvania Terrence Way.

Este especialista enumera entre los principales errores «una estructura de costos fijos muy pesada», vinculada a prestaciones sociales generosas y a beneficios de salud y de retiro heredados de los años 50.

Estas prestaciones fueron recortadas en los últimos años, al precio de concesiones arrancadas al sindicato automovilístico UAW.

GM «encarnaba la supremacía de la industria y era, para los trabajadores, un empleo codiciado», observa Gary Chaison, profesor de relaciones laborales en la Universidad Clark. «Eso se acabó», comentó.

«La masa salarial de GM representa compromisos fabulosos para la cobertura de retiro y enfermedad; hay muy pocos empleados activos para financiar estos gastos», según un especialista del sector que prefiere mantenerse en el anonimato.

Las obligaciones futuras de GM para la salud de sus jubilados se estiman en 47.000 millones de dólares, una factura mucho más onerosa que la que pagan sus competidores extranjeros en Estados Unidos, que se instalaron en estados donde la UAW no tiene filiales.

Otra importante razón de la declinación, según Guay, es el hecho de que «GM ha mostrado una cierta suficiencia, pensando que los estadounidenses preferirían sus vehículos antes que los de Ford o de Chrysler, sin tomar en cuenta durante muchos años la amenaza de los fabricantes japoneses».

Estos se le apoderaron de buena parte del mercado en los años 90, al apostar a pequeños modelos baratos y de bajo consumo, que poco a poco se fueron convirtiendo en un éxito a medida que los precios de los combustibles se iban a las nubes.

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