Cae el dólar y suben bonos uruguayos
Los datos y expectativas sobre la evolución próxima de la economía estadounidense señalan que su salida de la crisis será lenta.
Paralelamente, el déficit fiscal (13% del PBI) de dicho país y el volumen colosal de su deuda no paran de crecer. Tan es así que en esta semana que culmina, trascendió que la «prestigiosa» calificadora de riesgo Standard & Poor’s podría rebajar la nota a la deuda estadounidense, tal como sucedió con la británica, cosa impensable hace tan sólo unos meses. Esta degradación relativa de los bonos del Tesoro estadounidense, considerado la cuna más segura para invertir, está generando cambios en las preferencias del capital. Este movimiento pendular de los flujos de inversión, comienza a tornar apetecibles los papeles de algunos países emergentes. Nuestro país no es la excepción, el ingreso de dólares a nuestra plaza por demanda de nuestros papeles nominados en pesos, están presionando al alza nuestra moneda en relación al dólar. Y esto se está viendo en las pizarras del mercado de cambio local. En efecto el dólar cayó casi 1% esta semana, para ubicarse levemente por encima de los $22,50 en su punta compradora.
A ello cabe agregar la persistente baja del riesgo país que ha venido acompañando esta nueva oleada. La depreciación del dólar en nuestra plaza sería aún mayor si no fuera que tanto el Banco Central, como el BROU no estuvieran operando, absorbiendo parte de esa afluencia verde. La estrategia en materia monetaria de la autoridad económica, es dejar que el dólar se mueva según la lógica de la oferta y la demanda, no obstante se mantiene atenta y activa para evitar oscilación brusca del tipo de cambio que generen distorsiones adicionales.
Esta apreciación del peso frente al dólar tiene pro y contras. Por un lado puede afectar la competitividad de nuestro sector exportador, puesto que al vender en dólares recibe menos pesos. No obstante, se ve atenuado porque esto sucede en buena parte del mundo y en especial en algunos de nuestros mercados relevantes, como Brasil (nuestro principal destino comercial), y donde la apreciación de su moneda ha sido considerablemente mayor a la nuestra. En lo que va del año el real se apreció casi un 14% frente a algo más del 3% del peso uruguayo.
Por otra parte, la baja de la divisa supone un abaratamiento para ciertos costos internos, fundamentalmente para aquellos que utilizan insumos importados. En particular para la factura energética que nuestro país debe pagar y que se ha visto incrementada por la sequía y la escasez hídrica de nuestras represas.
En síntesis, a pesar de la extrema volatilidad y dinámica cambiante de la economía mundial, que la crisis ha exacerbado, lo que empieza a quedar claro es que algunas economías periféricas se han reposicionado a nivel global. La persistencia de la crisis en el centro del sistema capitalista abre una ventana de oportunidad, no exenta de riesgos, para nuestros países que han visto incrementarse los flujos inversores y la apertura de mercados alternativos. Otro aspecto singular es que la percepción externa de nuestra economía, y de su conducción sale fortalecida del vendaval. Un dato no menor, dicha percepción comienza a estar más vinculada a las vicisitudes de nuestro vecino norteño, lo que nos aleja de los riesgos que asuelan la vecina orilla.
A nivel global la consolidación o no de estas tendencias tendrá lugar la próxima semana cuando EEUU subaste en el mercado US$ 101.000 millones en bonos.
Te recomendamos
quejas
Empresarios reclaman ante OIT que Consejos de Salarios no fijen las condiciones laborales
La inclusión de Uruguay en la lista negra de la OIT (ya había ocurrido en 2019) responde a una queja empresarial por la ley de 2009. Mientras el gobierno la califica de “desmesurada”, el ministro Juan Castillo destaca el valor del diálogo...
Compartí tu opinión con toda la comunidad