TRES PREMIOS NOBEL CREEN QUE LA CRISIS PUEDE EMPEORAR
Tres premios Nobel de Economía, los estadounidenses Edward Prescott, Robert Mundell y Joseph Stiglitz, quienes visitaron en estos días Brasil, pronosticaron que la crisis financiera internacional dejará una «década perdida» para la economía de Estados Unidos.
En un seminario en Sao Paulo organizado por la revista brasileña de negocios «Exame», de la Editorial Abril, los tres economistas tomaron como ejemplo la parálisis de la economía japonesa en la década de 1990 para mostrar lo que ocurrirá en la economía estadounidense. «Estados Unidos perderán una década de crecimiento, como Japón después de la crisis de 1992. Pero no vamos a tener una nueva depresión», señaló Prescott.
Stiglitz consideró que el actual momento es de «una recuperación muy lenta» de la economía de su país. «El futuro es sombrío. Probablemente tendremos una década perdida. Incluso cuando salgamos de la crisis, será una era de incomodidad y bajo crecimiento. Es preciso saber qué políticas son las correctas», subrayó.
Stiglitz considera que el gobierno de EEUU está utilizando al contribuyente para asegurar el riesgo de pérdidas en el valor de esos activos tóxicos, mientras que son los inversores privados los que tienen la posibilidad de obtener potenciales beneficios.
Por otro lado, la perspectiva de una mayor carga impositiva para financiar varios planes de estímulo del gobierno podría debilitar todavía más a los consumidores estadounidenses, según explicó Stiglitz.
Para Stiglitz, uno de los problemas es que la tasa de desempleo es muy elevada (8,9%) en EEUU. Incluso explicó que si ese índice fuese más amplio en su metodología para medirlo, crecería al 16%.
Edward Prescott defendió la reducción de impuestos, pero aclaró que ese beneficio debe recaer sobre los ciudadanos comunes. «Hay una crisis de demanda, que es necesario aumentar. Menores tributos van a auxiliar a las familias a consumir más, lo que es esencial para retomar las inversiones en las empresas». Para Robert Mundell, las medidas adoptadas por la administración de Obama, especialmente en los gastos fiscales para proyectos de infraestructura, no propiciarán soluciones a corto plazo. En su opinión, «lo mejor sería reducir los impuestos sobre ganancias de las empresas, ya que así serían estimuladas para retomar sus inversiones y aumentar el ritmo de producción. Pero nada, lamentablemente, fue hecho en esa dirección. Por eso soy un poco escéptico».
El economista Edward Prescott ha acuñado el concepto de la «inconsistencia temporal» que es un problema común que enfrentan todos los que toman decisiones tratando de afectar el comportamiento ajeno. Se trata, por ejemplo, cuando se toman medidas de política económica donde, en principio, parecen óptimas para hoy pero, en realidad, la gente se da cuenta de que no van a alcanzar los objetivos y se comporta de manera distinta ya que se anticipa a otros acontecimientos.
Prescott, profesor de la Universidad de Arizona y consejero de la Reserva Federal de Minneapolis, sigue una línea de opinión semejante a la de Stiglitz: Los EEUU perderán una década de crecimiento, como ocurrió con Japón en los años 90″. También prevé tiempos difíciles, aunque puso énfasis en afirmar que la actual turbulencia no es una reedición de la crisis de los años 30, cuyos reflejos se extendieron durante 25 años. Según él, la principal diferencia es que, hasta mediados del año pasado, la economía norteamericana mantenía un crecimiento relativamente fuerte. Desde entonces, tres trimestres exhibieron una caída que es una retracción pequeña comparada con las pérdidas ocurridas después del crack de 1929.
El centro del debate en Sao Paulo fue si la crisis llegó a su máximo nivel y cuándo y cómo se recuperará la economía global. Para los países desarrollados, en particular para los EEUU, el fin de la crisis depende de una recuperación coyuntural, pero sobre todo de la regeneración de su comprometido sistema financiero. Es probable que lo peor de la crisis haya pasado cuando los bancos norteamericanos estén por fin saneados. El escenario se presenta bien diferente para los países emergentes, como Brasil y China.
«Brasil, por su parte, tiene claras ventajas sobre los demás países emergentes», dijo Delfim Netto. «Es el único país, dentro de ese grupo, con instituciones y democracias consolidadas». A los 82 años, Delfim Netto es visto como uno de los principales interlocutores del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en el área de la economía. Delfim previó un PBI para Brasil en caída hasta el final del tercer trimestre del presente año. A partir del cuarto trimestre, la economía retomaría impulso, pudiendo crecer hasta un 4% en el 2010, según el ex ministro de Economía.
Te recomendamos
quejas
Empresarios reclaman ante OIT que Consejos de Salarios no fijen las condiciones laborales
La inclusión de Uruguay en la lista negra de la OIT (ya había ocurrido en 2019) responde a una queja empresarial por la ley de 2009. Mientras el gobierno la califica de “desmesurada”, el ministro Juan Castillo destaca el valor del diálogo...
Compartí tu opinión con toda la comunidad