La academia prevé un año duro
En la apertura de las XI Jornadas de Coyuntura Económica que todos los años organiza el Instituto de Economía de nuestra Universidad de la República, los investigadores confirmaron su diagnóstico de un año atrás, expusieron las principales disyuntivas y realizaron sus proyecciones para este 2009.
Las previsiones académicas prevén un crecimiento del PBI real nulo para este año. Es decir, si bien nuestra economía zafaría de la recesión generalizada que afecta a prácticamente todo el planeta, los efectos de la crisis harían que nuestra economía crezca 0%. A la vez estiman un incremento del desempleo de 1%, lo que supone una pérdida de 18 mil puestos de trabajo. No obstante, dadas las fortalezas internas, el salario real crecería un 4,8%. Mientras la inflación proyectada rondaría el 7% y el déficit fiscal se ubicaría en 2,5%.
La presentación, que estuvo a cargo de las economistas Gabriela Mordecki y Sandra Rodríguez, dejó planteada una serie de disyuntivas cruciales para la política económica en el actual escenario: el control de la inflación en relación al mantenimiento de la competitividad, del equilibrio fiscal, y el nivel de actividad.
Respecto al impacto de la crisis global, Rodríguez se refirió a uno de los canales de contagio, como sin duda es el precio de alimentos. En este sentido, señaló que pese a la brutal caída que experimentaron a finales del año pasado, la tendencia parecería haber comenzado a revertirse. Aunque estima que nuestro comercio exterior demoraría en superar el trance. No obstante a la caída de las exportaciones, se acompasa una caída de las importaciones, lo que equilibraría nuestra balanza comercial. Aunque destacó que el consumo interno se ha mantenido y los niveles de inversión, lo cual permite mitigar en parte los efectos en el frente externo. Entre sus preocupaciones señaló la baja en las expectativas de los empresarios, lo que agrega incertidumbre respecto al desempeño futuro de la economía.
Por su parte Mordecki se refirió al canal monetario de transmisión de la crisis, aunque aclaró que aquí hay señales divergentes. Ya que si bien en una primera instancia los capitales huyeron tras los Bonos Estadounidenses, lo que hizo subir el dólar y devaluar nuestras monedas, la superinyección, que triplicó la masa monetaria de ese país, ha tenido el efecto contrario frenando la suba del dólar. En cuanto a la competitividad de nuestra industria señaló que si bien hemos perdido, fundamentalmente en relación a Argentina, esto parece haber menguado en el último tiempo. A la vez indicó que con Brasil hemos mejorado nuestra competitividad.
En todo caso lo señaló con un punto relevante y que una menor presión inflacionaria puede permitir mayor flexibilidad a la política monetaria de modo de estimular la actividad.
Prólogo y epílogo
La presentación fue comentada por Sebastián Pérez, asesor económico de la Cámara de Industrias y por Hugo Bai, investigador del Cuesta Duarte. Si bien ambos coincidieron en líneas generales con el diagnóstico, el énfasis del vocero industrial estuvo centrado en la necesidad de activar medidas de protección temporal para aquellos sectores con problemas, dejó entrever que es necesario un seguimiento por rama dada la heterogeneidad del sector. Por su parte, Bai destacó la fuerte apuesta fiscal realizada para superar los efectos sociales de la crisis del 2002, y que más que como gasto debe verse como inversión social y que este es además un activo para enfrentar la crisis amortiguando sus efectos sobre los más vulnerables. La jornada fue prologada por el rector de la Udelar, Rodrigo Arocena, que instó a superar la vieja dicotomía entre trabajo y formación, apelando a construir una sociedad del aprendizaje. Mientras el decano de Economía, Walter Rossi, celebró el tener una academia plural, abierta y comprometida con la realidad del país.
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