GM al Estado y trabajadores
El fabricante automotor General Motors presentó una versión endurecida de su plan de reformas rechazado a fines de marzo por la administración estadounidense, que extiende las supresiones de empleos y simultáneamente reestructura su deuda de 27.000 millones de dólares.
Con la restructuración financiera de GM, si es aceptada por los accionistas, el Estado federal y el sindicato de automóviles UAW (trabajadores) controlarían conjuntamente el 89% del capital del fabricante, contra 10% para los poseedores de obligaciones y 1% para los accionistas actuales. Pero los poseedores de las obligaciones, que verían reducido su capital, no aceptarían la propuesta. La alternativa que se les propone es cobrar algo de lo que se les debe o ir a la quiebra, y en ese caso cobrar menos o nada.
La operación prevé la transformación de 27.000 millones de dólares de deuda en acciones comunes. Los poseedores de obligaciones recibirán en acciones el equivalente del 38% de su valor en su crédito.
Deberán entregar sus títulos antes del 1º de junio, la fecha límite fijada por el Estado para que GM ponga en práctica su plan de reestructuración.
Para ser aceptado por el Estado, la oferta necesitará una tasa de respuesta superior al 90%, lo que es un «nivel muy importante», reconoció la empresa.
Por su parte el gobierno federal renunciará a la mitad de su crédito al 1º de junio, para convertir en acciones 10.000 millones de dólares de obligaciones.
El sindicato automotor UAW aceptaría que GM financie en forma de acciones la mitad de lo que debe por concepto de cobertura médica de sus jubilados, lo que equivale a 10.000 millones de dólares.
Para Douglas McIntyre, analista del sitio 247wallst.com, «GM decidió lanzarse al todo o nada con los poseedores de obligaciones».
El constructor de Detroit presentó también un plan industrial que le permitiría ser beneficiario de un mercado estadounidense de 10 millones de matrículas por año, contra 15 a 17 millones antes de la crisis.
GM, que debe demostrar a la administración de Barack Obama que es capaz de regresar al equilibrio financiero, va a suprimir de 7.000 a 8.000 empleos extra, para llevar sus efectivos de producción en Estados Unidos de 61.000 a fines de 2008 a 40.000 en 2010.
El total de plantas pasará de 47 a 34 de aquí a fines de 2010 y 31 a 2012. En cuanto a la red de concesionarios, sobredimensionada, bajará 42% de aquí a fines de 2010.
Por su parte, la Casa Blanca declaró que la propuesta sobre su deuda «representa una etapa importante en los esfuerzos de reestructuración de la compañía».
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