Reforma del crédito. Amenaza con todo el peso de la ley

Obama va contra usura de tarjetas de crédito

En este sentido, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se puso del lado de los enfurecidos consumidores y exigió a las empresas de crédito que cesen las prácticas que acorralan a los estadounidenses castigados por la crisis.

Obama recibió el jueves por la tarde en la Casa Blanca a representantes de American Express, Visa, MasterCard, Bank of America y otros doce bancos e instituciones emisoras de tarjetas de crédito para trasmitirles la indignación de los consumidores que enfrentan un aumento, excesivo según ellos, de los recargos y de las altas tasas de interés en sus facturas.

Obama pretende revisar las reglas de conducta de las empresas de crédito.

Otro ejemplo de esta iniciativa de reforma de las costumbres se presentó el miércoles en el Congreso, donde se aprobó en comisión un proyecto contra las alzas arbitrarias de tasas de interés y las penalidades excesivas a los consumidores.

Con el aumento de la insolvencia debido a la crisis, un número récord de estadounidenses está en mora, por lo que las empresas de crédito aumentaron las tasas de interés a 30% y cortaron líneas de crédito y alegan que lo hacen para defenderse del aumento del riesgo.

Las entidades de defensa de los consumidores se indignan también por una alteración permanente de las reglas que, de todas maneras, los clientes no leen.

 

Resentimiento general

En un momento en que la cooperación no está muy de moda entre los aliados demócratas de Obama y sus adversarios republicanos, el hecho de que nueve republicanos hayan votado el miércoles en favor del texto muestra la extensión del resentimiento contra American Express y las demás tarjetas.

Por otra parte, dos influyentes senadores urgieron este jueves a la Reserva Federal (Fed) a que impusiera una congelación inmediata de las tasas de las tarjetas de crédito, adelantando así la implantación de una norma que debe tener efecto en 2010.

En momentos en que Obama trata de relanzar el consumo, las empresas de crédito se ponen en guardia contra cualquier iniciativa que pueda limitar su actividad.

«Queremos preservar el mercado de tarjetas de crédito, pero queremos hacerlo eliminando ciertos abusos y problemas que la gente conoce bien» «Nuestro gobierno va a impulsar una reforma en esta área», anunció, y subrayó que el Congreso ya se dispone a examinar un proyecto en ese sentido. Según anunció, los formularios de las empresas de tarjetas de crédito deberán ser redactados en un lenguaje fácilmente comprensible; los consumidores deben estar en condiciones de hacer jugar la libre competencia y las empresas que violen la normativa deben sentir «todo el peso de la ley».

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