"Estados Unidos no se ha salvado aún"
Los primeros indicadores económicos de abril publicados en Estados Unidos fueron «menos malos» que en los meses anteriores, lo que hace esperar la vuelta a una coyuntura normal.
La última señal llegó el viernes con los datos de la confianza de los hogares, que según las cifras de la Universidad de Michigan subió a 61,7 puntos, después de situarse en 56,6 puntos en marzo. Se trata de su nivel más alto desde setiembre, cuando se produjo la quiebra del banco de negocios Lehman Brothers.
«La confianza sigue estando cerca de sus mínimos históricos», comentó sin embargo Aaron Smith, de Moody’s Economy.com, pero esa cifra «es una buena sorpresa» si se tienen en cuenta las previsiones.
Otros indicadores habían señalado la tendencia de la economía estadounidense a subir los topes del primer trimestre.
El índice de actividad industrial en la región de Nueva York se recuperó sensiblemente, aunque sigue a la baja (-14,7 puntos después de -38,2 en marzo). El de la región de Filadelfia fue también menos malo que lo previsto (-24,4 puntos después de -35 en marzo).
«La recesión de la industria continúa aunque sea con una intensidad menos fuerte que a principios de año (…) Después de las cifras horribles de febrero y marzo podemos estar satisfechos de cualquier mejora», estimó Ian Shepherdson, de HFE Economics.
Las cifras semanales del desempleo también siguen una tendencia positiva a pesar de ser datos difíciles de interpretar por su inestabilidad.
Las inscripciones para recibir los subsidios de paro están en su tercera semana consecutiva a la baja y la caída de la semana que terminó el 11 de abril fue espectacular: 53.000 casos menos, lo que representa un 8% menos en relación a la semana anterior.
Sin embargo, Shepherdson observa «un problema de corrección de las variaciones estacionales» que «alrededor de la Pascua resulta engañoso». El analista considera que estamos todavía lejos del día en que la economía estadounidense vuelva a crear empleos.
A pesar de estos signos de estabilización, «Estados Unidos no se ha salvado aún», dijo el presidente Barack Obama en una entrevista con la revista Fortune publicada este domingo, en la que señaló que los riesgos de que la crisis se prolongue son «reales e importantes».
Durante una conferencia de prensa en Puerto España, tras la cumbre de las Américas, también afirmó que «Estados Unidos no está a salvo».
En el mismo sentido, el principalasesor económico de Obama, Lawrence Summers, dijo este domingo que la economía estadounidense aún corre con riesgos importantes pese a las señales positivas y exhortó a ser prudentes.
«Debemos ser prudentes, ya que la ruta de la recuperación es larga, persisten riesgos importantes y debemos estar listos para enfrentar imprevistos», dijo Summers a la cadena NBC.
El índice del Consejo Internacional de Centros Comerciales (ICSC) que mide las ventas de las cadenas de tiendas también experimentó tres semanas consecutivas de alza, una ligera mejoría en el marco de un consumo anémico.
Las cifras confirman las «señales de esperanza» anunciadas por el presidente estadounidense Barack Obama el pasado martes y el diagnóstico de la Fed de «señales de estabilización» dispersas y frágiles, que figuran en su informe de coyuntura publicado el miércoles («Libro beige»).
Pero, como lo recuerdan los analistas de Aurel BGC, este informe «todavía no anuncia una recuperación clara de la actividad para los próximos meses» y «a pesar de estas ‘buenas noticias’, el mercado de trabajo sigue muy deprimido».
Los riesgos siguen
La economía estadounidense sigue corriendo riesgos importantes, a pesar de que últimamente se observan señales positivas, indicó el domingo Larry Summers, principal asesor económico del presidente estadounidense Barack Obama.
«La evolución de la economía es, como ya he dicho, más contrastada, pero es verdad también que debemos ser prudentes, ya que la ruta de la recuperación es larga, persisten riesgos importantes y debemos estar listos para enfrentar imprevistos», dijo el funcionario a la cadena estadounidense NBC.
Summers hizo referencia a «la persistencia de problemas en la economía mundial así como en el sector inmobiliario».
«No sabemos y no podemos saber con certeza lo que sucederá y hay verdaderos riesgos a lo largo del camino», agregó.
Por eso el presidente Obama está sometiendo a prueba la salud del sistema financiero para ver si los grandes bancos estadounidenses son capaces de enfrentar una situación difícil, destacó.
«Por eso mantenemos la presión sobre los bancos», dijo Summers en referencia a los bancos que esperan reembolsar anticipadamente los fondos federales recibidos a fines del año pasado cuando enfrentaban grandes dificultades.
«Nadie está en condiciones de cantar victoria», agregó el asesor de la Casa Blanca.
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