Una elevada incertidumbre internacional
Otro capítulo sobre el informe del BCU hace referencia a la crisis mundial.
Sobre el punto, indica que «el escenario internacional sigue caracterizado por una elevada incertidumbre». Por una parte, las dificultades en el crecimiento global han obligado a los gobiernos de las economías centrales a tomar medidas monetarias y fiscales expansivas que intentan mitigar los impactos de la crisis financiera sobre las alicaídas demandas agregadas. «Sin embargo, hasta ahora dichas medidas no han logrado revertir los valores negativos en las tasas de crecimiento, lo que está afectando la demanda mundial por los productos que Uruguay exporta», agrega.
En cuanto al futuro, se indica que «el menor dinamismo externo explica la desaceleración en el crecimiento interno y permite esperar una menor presión inflacionaria doméstica para los próximos trimestres». Esto infuye directamente en la inflación, por lo cual «aún no están claros los impactos de dichas políticas dado que es difícil predecir cuándo y en qué niveles se estabilizarán los precios de bienes y servicios, así como de las paridades cambiarias relevantes, fundamentalmente entre el dólar norteamericano y el resto de las monedas».
Esta desaceleración económica previsible «debería modificar los fundamentos hacia un nivel más depreciado del tipo de cambio real efectivo en el horizonte de proyección».
En ese sentido, la flexibilidad del régimen cambiario ha permitido que el ajuste de precios relativos se fuera procesando sin traumas para la competitividad de la economía, pero también sin presiones indebidas sobre la tasa de inflación doméstica.
Para el BCU, «el escenario de desaceleración hace prever un crecimiento modesto de la demanda real de dinero durante 2009, por lo que el Banco Central deberá cuidar que la evolución de la oferta de dinero resulte compatible con ese crecimiento y las metas de inflación».
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