Argentina y China acuerdan comerciar en sus monedas
La restricción financiera y crediticia que caracteriza esta fase de la crisis, tiene una de sus bases fundamentales en la virtual desaparición de liquidez de algunos bancos globales que hoy tambalean y, en el uso del dólar como moneda de referencia. Dólar que huye de la periferia hacia el centro del sistema, y que ha precipitado entre otras medidas la concreción de mecanismos de intercambio comercial basado en las propias monedas.
En este sentido, el diario argentino Página 12 dio a conocer en su edición de la víspera el acuerdo alcanzado ente Argentina y China para potenciar el comercio bilateral en sus propias monedas, prescindiendo del dólar. Esta estrategia ya venía siendo analizada por el país vecino para su intercambio comercial con Brasil, que ahora concreta con la gran potencia asiática.
El acuerdo consiste en la habilitación de un crédito por el equivalente a 10.000 millones de dólares por cada parte. China le dará respaldo en yuanes a la Argentina y ésta hará lo propio en pesos. La operación permitirá esquivar parte del impacto de la crisis, que contagia a través del dólar.
En efecto, según informa el diario colega «Los bancos centrales de Argentina y China alcanzaron ayer un acuerdo tipo «swap» de facilidades recíprocas para el acceso a productos del otro país sin necesidad de utilizar dólares.»
Asegurando liquidez
Según Página 12, el Banco Popular de China pondrá a disposición de Argentina un monto en yuanes (70 mil millones) equivalente a 10 mil millones de dólares, por tres años y sin interés mientras no se utilice, los cuales podrán ser utilizados cuando se requieran. A su vez, Argentina abre una cuenta en favor de China por el equivalente del mismo valor pero en pesos (37 mil millones), que podrán aplicarse a compras en el mercado local, en iguales condiciones que el anterior. Así, se facilita el intercambio sin necesidad de obtener dólares (ni de las reservas internacionales ni debiendo adquirirlos en el mercado) y se asegura liquidez y crédito mutuamente, como una salvaguarda frente a un eventual endurecimiento de las condiciones financieras internacionales a raíz de la crisis.
Este acuerdo entre los dos países se convierte en la primera de este tipo que el gobierno chino lleva adelante en un país fuera de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (Asean). La iniciativa permite disminuir los riesgos que presenta la volatilidad de la divisa estadounidense en el actual contexto de crisis global.
Además, de generalizarse su uso como medio de pago para el comercio exterior, los organismos monetarios podrían contabilizar los yuanes como reservas.
El acuerdo fue presentado por el gobierno chino durante el desarrollo de la Cumbre Anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Medellín, Colombia.
Más señales
Este acuerdo recoge y concreta un clamor que viene tomando cuerpo a nivel mundial respecto a la generación de un nuevo sistema de reservas internacional que evite las vulnerabilidades y dependencias que genera una única referencia. Desde China a la ONU, pasando por nuestra región, surgen diversas voces y estrategias para menguar la incidencia del billete verde en la economía global.
Cosas chinas
El puntapié inicial lo dieron los chinos al tirar la idea sobre la mesa. El presidente del Banco Central de China, Zhu Xiaochuan sugirió que el dólar fuera remplazado como divisa de reserva por una canasta de divisas del FMI que incluya dólares, euros, libras esterlinas y el yen, que no sería fácilmente influenciable por un país en particular. Mostrando así su preocupación ya que son los mayores tenedores de deuda estadounidense, justamente nominada en dólares. El mero anunció de que el gigante oriental dejara posiciones en dólares para adquirir euros, hizo temblar el dólar y ameritó rápidas declaraciones del gobierno de EEUU para disuadir la idea.
Stiglitz
Incluso un panel de expertos de la ONU, encabezado por el renombrado Joseph Stiglitz que se manifestaba partidario de un nuevo sistema global de reservas monetarias para reemplazar al dólar, en conferencia de prensa dijo: «Existe un creciente consenso de que hay problemas con el sistema de reservas en dólares», subrayando que tal sistema es «volátil, deflacionario, inestable y tiene desigualdad asociada a él». «Un nuevo sistema global de reserva con emisiones ajustadas cíclicamente o reguladas, calibradas con el monto de las reservas acumuladas, podría contribuir a la estabilización global, el fortalecimiento económico y el crecimiento global», subraya en una de las varias recomendaciones formuladas para enfrentar la crisis financiera global.
Cortar la sangría
Stiglitz señaló que «Los países en desarrollo están prestando a Estados Unidos billones de dólares a una tasa de casi cero, cuando ellos mismos tienen inmensas necesidades» de capitales. «Esto es indicativo de la naturaleza del problema. Es una transferencia neta, en un sentido, hacia Estados Unidos, una forma de ayuda externa». Pero los expertos de la ONU advirtieron que un sistema de reservas que incluya solamente dos o tres divisas «podría ser igualmente inestable». Una nueva divisa de reserva global «es factible, no inflacionaria y puede ser fácilmente implementada, incluyendo mecanismos para mitigar las dificultades causadas por ajustes asimétricos entre países con superávits o déficits». Stiglitz dijo que el grupo de expertos se aboca a «desarrollar el marco conceptual para poder hacer esto». Se espera que el tema surja en la cumbre del Grupo de 20 países desarrollados y emergentes el 2 de abril en Londres.
El FMI se suma
El miércoles, el director gerente del FMI Dominique Strauss-Kahn dijo que el debate sobre una nueva divisa de reserva global es «legítimo» y se desarrollará «en los próximos meses».
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