ANALISIS NACIONAL

LOS PRECANDIDATOS Y EL MERCADO

Algunas emergencias del discurso preelectoral de la izquierda han comenzado a ser atendidas con particular atención por los analistas de la economía. Es usual que las afirmaciones y omisiones de los principales candidatos tengan en el período preelectoral uruguayo un impacto relativamente fuerte en la formación de las expectativas del mercado. Esto sigue siendo así, con la diferencia de que, ahora, la crisis dramatiza esa lectura siempre difícil de lo explícito e implícito de los mensajes. Y es particularmente interesante observar cómo la novedad en ese discurso político de la economía vuelve a concentrarse en el debate de la izquierda. No hay novedad en el discurso de los partidos de oposición. No hay revisión explícita en el mensaje del Partido Colorado y no terminan de aparecer en la amplia propuesta nacionalista esas ideas fuerza que necesariamente exigen la acomodación de este paisito a un escenario extremadamente complejo.

De hecho e inesperadamente, la discusión trascendental vuelve a encontrarse en el debate de la izquierda. Ese debate es, además, más nítido y explícito que aquel que puede soportar la unidad del Partido Nacional en esta instancia. Y esta no es una afirmación menor ni en lo que refiere al resultado electoral, ni tampoco en esa formación de expectativas económicas propiamente dichas.

Esa discusión sugestivamente más rica de la izquierda en materia económica ha promovido novedades que llaman la atención en quienes, a la vez, son formadores de opinión en ese territorio de puja decisiva que es el centro del espectro político ideológico uruguayo. Ese núcleo de formadores de opinión no puede soslayar el riesgo de la incoherencia o la concesión infinita implícito en ese desvío del discurso de Astori respecto a un eventual tratado de libre comercio con Estados Unidos. De Mujica, en cambio, se desestiman errores propios de la expresión discursiva del precandidato, al tiempo que se observa con una fenomenal atención hasta dónde puede llegar cuando, en el umbral de una nueva ley de mercado, insinúa la posibilidad de que se introduzcan incentivos fuertes de política, capaces de llevar la oferta y demanda de fondo a un ámbito de transacciones moderno y funcional con un nuevo clima de negocios en el Uruguay; el de una Bolsa en serio. Eso sí es una novedad y un precedente a celebrar, tanto en clave de futuro como de mejorar las expectativas económicas más inmediatas.

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