EEUU y la UE readecuan el secreto bancario
EEUU acusó a la Unión de Bancos Suizos (UBS) de haber ayudado a sus clientes estadounidenses a ocultar 20.000 millones de dólares, lo que equivale a 300 millones en evasión fiscal, hecho que fue reconocido por el propio banco.
El 18 de febrero, la institución financiera entregó los nombres y datos de unos 250 a 300 ciudadanos norteamericanos y pagará una multa de 780 millones de dólares. La UBS justificó esta medida, que implica la suspensión del secreto bancario, afirmando que la institución no defiende a los defraudadores. Por su lado, y sin perjuicio de lo que ya consiguieron, los Estados Unidos van por más: al día siguiente de haber logrado el acuerdo, exigieron los nombres de otros 52.000 ciudadanos que presuntamente utilizaron el secreto bancario suizo para evadir el fisco. A esta nueva demanda, la UBS se opuso «enérgicamente» y aseguró que la identidad de los dueños de las cuentas está protegida por las leyes suizas de privacidad financiera. El presidente del Consejo Federal helvético, Hans Rudolf Merz, respaldó este comunicado asegurando que el secreto bancario seguiría en el país porque «esa es la voluntad del gobierno» y aclaró que «el sector bancario no protege a los defraudadores»(¡)
Este incidente ha reabierto el debate político en Suiza respecto al secreto bancario. La izquierda busca la abolición del mismo como una salida ordenada de la crisis y, mediante ésta, hacer desaparecer la visión externa negativa de Suiza como paraíso fiscal.
Podemos agregar que el gobierno inglés anunció que impulsará una reforma de los paraísos fiscales (en alusión a Suiza y Lichtenztein) basada en un sistema de información centralizada a nivel internacional a fin de eliminar el secreto bancario. El ministro de Finanzas de Alemania apoyó esta iniciativa. En sus manifestaciones sostuvieron que están dispuestos a hacer desaparecer los paraísos fiscales.
También se estudia la inconveniencia de que los bancos centrales sean independientes de los gobiernos, Joseph Stiglitz sostuvo al respecto «esa idea no se puede defender más, no es aceptable de un punto de vista democrático» y aconsejó a quienes están intentando rearmar el sistema financiero «pensar menos en la inflación y más en la estabilidad financiera, la sobrevaloración de la inflación es un tema de ideología y de no imitar a gente como Greenspan (ex jefe de Reserva Federal)» sostuvo el Premio Nobel.
Si estas realidades que muestran un mundo que está revisando su sistema financiero y tratando de rearmarlo al considerárselo la causa de la crisis que se vive, no tiene mucho sentido que en Uruguay nos escandalicemos porque, precisamente, el precandidato con más años de vida es el que parece que ha comprendido mejor la realidad mundial: se acabaron los temas tabú e intocables. José Mujica generó polémica con declaraciones sobre el sistema bancario y sobre la necesidad de readecuar el secreto bancario a las nuevas realidades. Recordó que hace décadas que la sociedad uruguaya financia las caídas de los bancos y que estaría más de acuerdo con establecer un sistema bancario público si hubiera una banca pública eficiente. «¿Cuántos matutes bancarios hemos socializado en la historia de este país desde 1890 a la fecha? Yo ya perdí la cuenta. Siempre cuando el banco cae o la financiera cae, el que paga es Juan Pueblo. Vamos a hacer funcionar los bancos… Algunos de súper izquierda me dicen: ‘¿por qué no nacionaliza la banca?’ Para qué voy a nacionalizar la banca si no tengo un sistema bancario eficiente que los sustituya con solvencia», dijo Mujica. El sistema político reaccionó al unísono criticando sus propuestas como si estuviéramos viviendo en el mejor de los mundos (el Dr. Lacalle hace muy poquito tiempo propuso que Uruguay volviera a convertirse en aquel centro financiero con off shore, etc, que hicieron que desde EEUU se estuviera advirtiendo que se lavaba dinero en nuestro país). Pero, si algo hemos ido aprendiendo es que se debe hablar, replantear y analizar todo.
La crisis mundial que vivimos así lo aconseja. Estamos en momentos en que se está planteando sustituir al dólar como moneda de intercambio internacional, de replantearse los cometidos y funciones del FMI, que continua «comiéndose la pastilla» (no supo advertir sobre la crisis en EEUU y ahora se quiere instaurar como salvador con sus propias y viejas recetas).
En EEUU se está legislando a fin de poder regular y controlar a los fondos privados, así como las carteras bancarias, es más, se han estatizado algunas instituciones bancarias (!!)
Con todos estos antecedentes, no parece desacertado que en el Uruguay hablemos de estos temas, los discutamos, pongamos las cartas sobre la mesa y no apelemos, una vez más, al «cuco» de cómo nos verán los demás
Si algún político quiere barrer y echar la basura por debajo de la alfombra, ése, sin duda, se convertirá en poco creíble y confiable. No podemos temer a discutir temas sobre los que el resto del mundo se cuestiona ya su viabilidad, ya su actual formato.
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