PREPARANDO EL COPOM, MIRANDO EL DEFICIT
Pese a la caída que ha tenido el precio del dólar en Uruguay durante los últimos diez días (-6,5%), el incremento de la devaluación de la primera quincena de marzo sigue la tendencia inaugurada en la primera quincena de febrero.
En esa perspectiva, el precio del dólar ha contribuido a ajustar una competitividad comercial del país en los principales mercados, la cual se había deteriorado muy marcadamente el año pasado y principios de este. El precio del dólar es, efectivamente, el principal factor de ajuste automático de la economía frente a las adversidades externas.
Sin embargo, una de las preocupaciones principales de los técnicos y autoridades del BCU y el MEF, que comienzan sus reuniones de coordinación previas al Copom del miércoles, es la nueva rapidez con la cual los formadores de precios vinculan sus ajustes de precios a la evolución de la cotización del dólar norteamericano.
El BCU tiene poco margen para aumentar la contracción de la política monetaria, a los efectos de neutralizar el pasaje a los precios internos de una mayor devaluación del peso. Sin embargo, pese a que las expectativas del sector privado confían en una cierta dilución del riesgo inflacionario, el BCU llegará a la reunión de coordinación con el MEF y su propio Copom el miércoles con preocupaciones agregadas. Pese a que será difícil que lo consigne explícitamente en el comunicado que resuma la reunión del miércoles, el BCU sigue con mucha atención el riesgo de mayores caídas del superávit primario.
Los anuncios de mayores transferencias para preservar el empleo y acelerar gastos e inversiones comprometidas, conjuntamente con la posibilidad de que se verifiquen mayores aumentos del salario público y vuelvan a incrementarse los principales precios de los transables, determinarían que el BCU deba mantener sin bajas la tasa de política y mantener la de mercado alineada a ella, tal cual lo ha hecho en las últimas quincenas.
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