ANALISIS NACIONAL

LA REGION COMO PROBLEMA AGREGADO

En poco más, los contenciosos comerciales aumentaran en relación directa con el incremento de la protección que argentinos y brasileños ensayarán como respuesta casi natural a una nueva agresividad comercial global y, sobre todo, a la disputa de un mercado regional en el cual concurren dos países de competitividad muy diferente.

En realidad, ni la eliminación de la doble tributación en el flujo de mercancías, ni la eliminación de las excepciones del régimen general, ni la solución de los viejos litigios será posible en el nuevo marco económico.

Por lo contrario cabe aguardar la reiteración de incidencias como las adoptadas por Brasil a fines de enero instituyendo la obligación de autorización de licencias de importación que derogara días después.

Exactamente lo mismo sucederá con la Argentina, país que ya mantiene un amplio conjunto de restricciones para el acceso a su mercado.

En esa perspectiva y enfrentados a nuestros propios riesgos de mercado, ya no es posible continuar discutiendo el tema del bloque en el nivel de abstracción con el cual los uruguayos lo debatimos desde que la pasada crisis regional determinó la caída de todos los contratos y compromisos.

El pragmatismo comercial debería imponerse sobre la discusión política a los efectos de elaborar algunas garantías básicas para mantener los mínimos flujos de bienes.

Sin esas garantías mínimas de mantenimiento de algunos accesos claves, el riesgo de los proyectos nacionales orientados hacia la región se torna insoportable. Y determina, de hecho, una anticipación de la caída del nivel de actividad interno. Las empresas nacionales no pueden trabajar a futuro en la convergencia de tanta incertidumbre global y una profundización mayor del bloqueo regional.

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