SOBRE TODO, RAZONABILIDAD
En los próximos días, el gobierno deberá realizar algo más que una corrección de metas y programas; deberá formular algo así como una promesa y apelar a un compromiso social cuya amplitud permita construir confianza: el único activo que en poco más será definitorio para mantener los equilibrios. En la medida que la crisis ha comenzado a visualizarse en el área fiscal, del equilibro externo y el nivel de actividad con impactos notorios sobre el empleo cada vez es más difícil sortear la incertidumbre, proyectar y mantener las inversiones. En esta perspectiva, repasar indicadores y precios relativos o comentar compensaciones es un poco vano. Algo de eso decía el senador Mujica recordando el diseño de la salida de la crisis de 2002. Sin embargo, hubo en la exposición del precandidato del Frente Amplio, del jueves en la noche, algo que puede ser mal interpretado en las vísperas de momentos críticos. La decisión política más importante de los primeros días de julio de 2002 el episodio utilizado por Mujica fue dejar en manos de un político, que conocía y respetaba las reglas de juego del mercado, la gestión mediante la cual un equipo interdisciplinario muy especial arriesgó un programa excepcionalmente potente de salida de la crisis. Con él en su portafolio, el doctor Atchugarry acudió nuevamente a la política. Aquel programa tenía objetivos de estabilización, recomposición de la competitividad y de reestructura de la deuda de corto y mediano plazo. Pero sobre todas las cosas, ese programa tenía un objetivo principal: construir un pilar de credibilidad profesional que estuviera más allá de la especulación de la política menor. Capaz en tanto de constituirse en una base sobre la cual cimentar una seguridad inexistente en la precrisis. Económicamente, lo actual no es demasiado comparable con lo que sucedió en el primer semestre de 2002.
En cambio, aquel episodio enseña lo que debería ser el énfasis especial de la política en estas circunstancias: más allá de la inexistencia de reservas, de la envergadura del déficit fiscal, los default bancarios o las insolvencias empresariales, este gobierno puede anticiparse a riesgos mayores apelando a la política desde una propuesta económica muy sólida y confiable.
Compartí tu opinión con toda la comunidad