ANALISIS NACIONAL

EL CARNAVAL AYUDO A NEUTRALIZAR EL IMPACTO EXTERNO

La corrección de la caída anualizada del producto norteamericano en el último trimestre del año llevando la estimación del 3.8% al 6.2% y un conjunto de malas noticias volvió ayer a destrozar todo atisbo de estabilización en los mercados centrales. La corrección era aguardada pero en una magnitud menor. A la mala nueva se le agregaron noticias que abren peores expectativas acerca de los resultados de las empresas que cierran balances trimestrales en las próximas semanas. Una ola de desconfianza volvió a someter los mercados globales a un estrés en el cual se continúa reduciendo aún más aceleradamente la oferta de empleo.

Europa y EEUU lidian ahora con un desempleo abierto del 8%, creciendo rápidamente, mientras que las últimas variantes amenazan sumir a la segunda economía del mundo en un descalabro. En ese marco, aparecen desequilibrios que no por esperados dejan de ser sugestivos. El ataque a las monedas más valorizadas en los últimos años es fantástico. Ayer, frente a las malas nuevas norteamericanas, la especulación cargó de nuevo sobre el peso mexicano, el cual se desvalorizó casi un punto porcentual en el día. En Uruguay, las características de la semana impidieron que los desequilibrios de ayer se internalizaran más, a lo cual contribuyó que también en Brasil el carnaval enlenteciera los movimientos del mercado impidiendo la reiteración de lo que sucedía en México, Colombia y otras plazas fuertes de la periferia. De alguna manera, recostado a la relativa estabilidad cambiaria y monetaria brasileña, Uruguay está logrando neutralizar los impactos sobre su mercado financiero. Esta semana al BCU le han bastado escasas señales –venta de menos de un millón de dólares– para indicar que la flotación libre del dólar tiene sus límites.

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