ANALISIS NACIONAL

TRAMPAS DE LA INTERVENCION EXCESIVA

Hay límites que no puede trasvasar el intervencionismo directo del Estado sobre los mercados. Uno de ellos es aquel detrás del cual comienza a erosionarse la credibilidad o la propia reputación del Estado. La intervención sobre los mercados tiene una historia tan extensa como la propia relación disciplinaria del Príncipe con sus súbditos, extendida a partir del siglo XVIII a diversas variantes, entre ellas la más moderna: aquella que partiendo del defecto inherente en todo contrato impone la necesidad de la intervención del Estado para disminuir el riesgo moral o utilización abusiva de la asimetría de la información. Pero este tema de la intervención del Estado en los mercados es ahora más notorio. Como era esperable, la intervención se multiplica no sólo como consecuencia de un programa que jerarquiza las políticas activas y sectoriales, sino porque la crisis deja espacios vacíos que el Estado tiende a llenar con una multiplicación infinita de intención asistencial. La creciente intervención del gobierno a través de una desconocida comisión de precios del «novel» Consejo de Economía Nacional sobre el sistema de precios relativos, ha intensificado los riesgos. En los últimos quince días los escenarios que motivaron una multiplicación de negociación amplia del gobierno con los principales formadores de precios, ha cambiado sustancialmente. Y ello ha dejado al descubierto alguno de los problemas o trampas que se ciernen sobre la reputación del Estado y su credibilidad cuando la realidad desborda la capacidad burocrática de conocer, reglar, juzgar y sancionar el comportamiento económico de individuos, familias y empresas. El caso de los precios de la carne comienza a ser patético. El Estado no puede desprenderse ahora de su intervención sobre los precios de una cadena productiva especialmente delicada. Antes, cuando los factores para la formación de los precios eran menos y más previsibles, ya era obra de pitonisos proyectar los principales precios de la cadena. Ahora es absolutamente imposible tal cual ha quedado demostrado en estos últimos meses. Dado lo cual, cualquier rigidez introducida sobre los precios cuarenta años después de la Dinacoprin… producirá, inevitablemente, respuestas anormales.

Más allá del efecto de las distorsiones sobre la realidad del mercado, lo que importa ahora es salvar la reputación del Estado metido de cabeza en este ejercicio de comprar todos los riesgos ajenos sin anticipar el riesgo de quedar atrapado en ellos.

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