CAE EL RETORNO DEL AHORRO PREVISIONAL PRIVADO
El inicio de la publicación de los datos mensuales de la gestión de las AFAP y sus variables principales sugirió ayer, nuevamente, la reflexión sobre el riesgo de la concentración de los FAP en títulos públicos del gobierno. En el año cerrado en enero, las rentabilidades brutas obtenidas por las administradoras de ahorro previsional, para el año móvil finalizado en enero, fueron negativas, un 23% en la unidad de cuenta del sistema, la UR. En las otras monedas o unidades, la caída es algo menor y el acumulado continúa siendo positivo, hasta ahora.
La concentración de activos en la financiación de un emisor de deuda es claramente inconveniente desde una calificación de riesgo global e independiente. Naturalmente, las administradoras celebran sus altas calificaciones a nivel nacional como las mejores disponibles en plaza. En general las empresas nacionales no tienen riesgos mayores al del soberano, el del Estado y sus emisiones. Como prácticamente todo el portafolio está integrado por deuda del Estado, a no ser que las AFAP pudieran asumir riesgos propios y esto no está previsto, dada la seguridad de la norma y la regulación, es obvio que su riesgo tenderá a ser igual al del Estado. Esto es un problema que, parecería, los trabajadores no quieren discutir porque, en general, sus organizaciones defienden el mantenimiento de las limitaciones que le impiden a los administradores del ahorro previsional imaginar siquiera como pudieran cubrir riesgos de esa elevada concentración en deuda pública, o defender más la rentabilidad real de los fondos.
Convergencia de tres problemas serios: aumento del riesgo de concentración de los FAP, disminución de la rentabilidad del ahorro previsional, e incapacidad absoluta de participar en el sostén de un país en el cual reaparecen los problemas de financiamiento de la inversión y el capital de trabajo.
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