INTERESANTE Y AUSPICIOSA REACCION DEL BCU
Una vez más, el peso casi absoluto de la responsabilidad en la confrontación de las expectativas de inflación recae sobre un BCU que tiene muy pocos instrumentos para incidir en la confrontación decisivamente.
Con un ingreso de los hogares per cápita creciendo anualmente encima del 20% en términos reales y cantidades de dinero aumentando en ese entorno conjuntamente, con tasas de interés que nadie consulta siquiera para ahorrar, baje o no baje el petróleo, el desmadre inflacionario es un dato. El problema es que no sólo el gobierno fingió demencia suponiendo que la caída de las materias primas iba a compensar el efecto inflacionario de comprar dólares y mantener artificialmente alto el tipo de cambio. Se equivocaron todos los que especularon o asesoraron suponiendo que nos mantendríamos lejos de una inflación de dos dígitos y sus consecuencias desestabilizadoras. Ahora esa especulación se terminó.
El BCU ha retomado su función rectora en la defensa de la moneda y el ingreso real del salario en el mediano plazo aumentando entre 2% y 2.25% la Tasa de Política, volviendo a anclar la política estabilizadora donde puede en las circunstancias presentes.
La medida y la señal van a tener mayor impacto del que se estima. Ya lo hemos comprobado por demás en varias oportunidades. Ahora deberá complementar la señal con más información y una comunicación capaz de sobreponerse a la dispersión y confusión que genera una parafernalia de ruidosos anuncios de medidas de elevados costos fiscales y muy escaso impacto sobre la capacidad adquisitiva de la moneda nacional. Comunicación que deberá, además, explicar las consecuencias inevitables de caída del tipo de cambio nominal.
Esa comunicación didáctica sobre la causalidad monetaria de la inflación y sus vínculos con la política fiscal, salarial y comercial del país pudiera, quizás, ser una contribución inicial potente a un cambio de expectativas posible y potencialmente muy interesante en este país. Veremos.
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