RIESGOS DE LA CRISIS
Habrá efectos colaterales a la crisis en la cual nos adentramos que deben ser cuidados. Uno de ellos es el riesgo de que se reviertan o tornen intrascendentes avances como los realizados en materia de transparencia y prácticas de intervención del Estado en el dominio privado.
En los últimos días se advierte una efervescencia desusada en varias oficinas gubernamentales presuntamente vinculadas con la defensa del consumidor y las normas de competencia leal a nivel comercial específicamente. Una considerable cantidad de técnicos, todos grandes y que ya saben cómo funcionan las cosas, parecen animados por una fuerza desconocida que los impulsa a buscar debajo de las piedras cangrejos que son demasiado grandes para esconderse allí. La consigna es ubicar y si no es posible identificarlos, sugerir nombres de empresas y proveedores del mercado cuyas prácticas desleales pudieran damnificar a los consumidores uruguayos. Márgenes de intermediación minorista, industriales que abusan de posiciones presumiblemente monopólicas, proveedores de insumos, etcétera, etcétera.
Esta propensión a la fiscalización policial de las conductas en el mercado agrega un problema más para la conformación de los escenarios de crisis. Pero por sobre todas las cosas devela que hay sectores del gobierno que o no están informados o simplemente descreen de las reformas que esta propia administración ha diseñado y puesto en marcha para, justamente, proteger y educar al consumidor, o promover la competencia. Hay varias pero para el caso vale recordar que tiene vigencia y ha sido promulgada la Ley 18.159, relativa a la promoción y defensa de la competencia. Lamentablemente esa Ley parece condenada al fracaso. Y ya que estamos y entre otras cosas que aún no tienen respuesta hay que preguntarse porque no está integrado aún ese órgano de competencia tan restringido pero que para algo está.
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