No hay preocupación por la desaceleración en los EEUU
En un seminario de alto nivel dedicado totalmente al tema que devana los sesos de los expertos económicos en la actualidad, la palabra maldita –«recesión»– apenas fue evocada. Las protestas antiglobalización, que podrían traer a Davos hoy a centenares de jóvenes airados de la extrema izquierda europea, fueron evocadas en otros foros, pero tampoco con alarmismo.
Comentando las declaraciones de Greenspan, que anunció que actualmente el crecimiento estadounidense es cercano a cero, el consejero de George W. Bush durante su campaña electoral, Martin Fieldstein, aseguró que «las reducciones de impuestos de la administración Bush ya están en la mente de los estadounidenses, ya están gastando el dinero, y ello contribuye a suavizar la amplitud del frenazo».
El presidente mexicano, Vicente Fox, que realizó una contundente intervención ante la élite económica mundial reconoció que la caída del crecimiento de su vecino perjudicaría a las exportaciones de su país, que bajarían entre un 3% y un 5%, pero no quiso abundar en el tema. «Los que predicen que (el crecimiento estadounidense) será muy corto a lo mejor se equivocan», dijo en una rueda de prensa. Fox prefirió pedir a los inversores que «se arremanguen la camisa» y vengan a México, un país que a su juicio ha emprendido «un cambio revolucionario» tras su llegada al poder. La jornada en Davos osciló un día más entre el optimismo económico moderado y las advertencias sobre los peligros de la globalización.
«Se necesita un sentido elemental de justicia, buena voluntad e interés por los demás», además de crecimiento económico, para «los 1.200 millones de personas en el mundo que viven con menos de un dólar al día», dijo Fox.
Ese era el objetivo de los organizadores, provocar el debate en torno al creciente abismo tecnológico, la inestabilidad en regiones enteras del mundo y las protestas en los países más avanzados, aunque sin cuestionar el fondo del orden económico actual. Y ese es precisamente el objetivo del alternativo Foro Social Mundial de Porto Alegre (sur de Brasil), que se realiza por primera vez de manera simultánea a Davos, que consiguió organizar al margen de este un debate televisivo con personalidades destacadas del mundo financiero como George Soros, para el próximo domingo.
Este viernes, en Nau Me Toque, en el interior del estado de Rio Grande do Sur, cuya capital es Porto Alegre, más de 1.300 agricultores brasileños encabezados por el dirigente de los Sin Tierra (MST), Joao Pedro Stedile, y el líder campesino francés José Bové –uno de los más importantes participantes del Foro– invadieron y destruyeron un importante laboratorios de transgénicos de la estadounidense Monsanto. Los agricultores, que no encontraron resistencia por parte de los guardias de seguridad de la fábrica, arrancaron con sus propias manos el maíz y la soja, destruyeron los documentos de las oficinas y quemaron varios kilogramos de semillas mientras ondeaban banderas e irrumpían en vítores y cánticos. El MST aprovechó la atención internacional que despierta el Fórum Social Mundial para subrayar que en Brasil y en América Latina, donde la reforma agraria es una prioridad, la lucha contra los transgénicos forma también parte de las reivindicaciones campesinas.
En Davos, entre tanto, la inquietud en torno a la llegada de los protestantes radicales de hoy es relativa, porque las medidas de seguridad, que son importantes pero no tan masivas .
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