El Banco Do Brasil en Uruguay se desfinanció por el "amiguismo" de los políticos del vecino país
El rumor que desde hacía seis meses rondaba de manera incesante se confirmaba. La entidad estatal brasileña (es el similar al Banco República de Uruguay) optaba por retirarse, aduciendo que lo hacía por las pérdidas que registraba desde hace tiempo. Entre enero y setiembre del año pasado, las pérdidas de la institución habían alcanzado los U$S 2 millones. Pero para la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU), la resolución del banco brasileño no se debe a una situación financiera, sino a una actitud política «aislacionista e intolerante» del presidente del vecino país, Fernando Henrique Cardoso.
El gremio no duda en asegurar que la crisis de la sucursal uruguaya del banco sucedió entre otras razones porque fue utilizada como un centro donde diferentes «amigos» de los gobiernos brasileños obtenían préstamos que nunca pagaban y en documento de la gremial se hace mención a extraños hechos acontecidos en una sucursal que este banco poseía en Rivera, la cual fue cerrada tras una maniobra dolosa.
Ayer, el gremio de los funcionarios bancarios realizó una reunión con la prensa, donde no se ahorro ningún tipo de críticas para la decisión adoptada, calificándose la decisión del gobierno brasileño como una medida «imperialista» con desprolijidades administrativas.
«Intenciones políticas» fueron los términos más manejados por el presidente del sector banca privada de AEBU, Juan José Ramos. El dirigente recordó el conflicto con los camiones que intentaron ingresar arroz uruguayo a Brasil, o las constantes acusaciones que se realizan en la prensa del vecino país, sobre la potencialidad del mercado financiero local para lavar dinero.
Integrantes de AEBU, coincidieron con el presidente Jorge Batlle que recientemente señaló que es en Estados Unidos donde se lava el dinero del narcotráfico. Otro tema que preocupa, es lo que sucederá con los funcionarios, ya que de los 53 que posee el banco, 42 pasarán a trabajar en banco Acac (que comprará la sede del Do Brasil), pero aún no hay una solución para los 11 restantes. Para AEBU la carta que presentó el Banco Do Brasil ante el BCU para intentar poner en marcha el mecanismo legal que habilitara su retiro de nuestra plaza financiera, contiene defectos formales, los cuales impiden que la misma sea aceptada, de manera que el plazo de 90 días para el retiro de la institución de nuestra país aún no habría comenzado a correr.
Otros aspectos manejados a nivel de la Ciudad Vieja es que el Banco Do Brasil con su retiro quiere proyectar una mala imagen de la plaza financiera local, ya que desea el vecino país convertirse en un gran captor de depósitos, principalmentre los que llegan de fuera de la región y que terminan muchas veces en Uruguay. Las acusaciones permanentes de que Uruguay es un centro de lavado de dinero, también apuntarían en ese sentido.
Fuera de la norma
El documento de AEBU, al cual LA REPUBLICA tuvo acceso, pone énfasis especial en señalar que el Do Brasil no está cumpliendo con la normativa vigente, para poder retirarse de plaza.
En este sentido se indica que «cuando se produjo el intempestivo retiro de Eurobanco de nuestro sistema financiero –y ante los firmes reclamos de AEBU en el sentido de que debía reglamentarse la salida de las instituciones– el Banco Central dictó la circular 1645/99, del 5 de mayo de 1999. En ella se estableció una serie de requisitos con los cuales el do Brasil no ha cumplido todavía, entre los que se destaca la entrega de un testimonio de la resolución del directorio del banco –en su idioma original–, traducida, protocolizada, autenticada por escribano público y debidamente legalizada por nuestras autoridades consulares (artículo 5.1, inciso a).
El do Brasil tampoco atendió al inciso e del mismo artículo al no presentar la «Planificación de la liquidación, en la que se detallen las garantías, recursos y plazos previstos para la cancelación de los pasivos, así como los mecanismos a ser utilizados para la realización de los créditos, asegurando específicamente el mantenimiento de la fluidez de las líneas de crédito ya concedidas en las que operan los prestatarios de la institución».
El incumplimiento de estos requisitos implica que no podriá procederse a la realización de otros actos que impliquen avanzar hacia la liquidación, tales como la notificación por el Banco Central a los depositantes.
Los amigos
En otra parte del documento se reconoce que AEBU sabía desde mediados de 2000 la intención del Banco do Brasil de retirarse de Uruguay. Sobre lo que se esgrimen como las verdaderas razones des desfinanciamiento del banco, se señala que «contra lo que afirman personeros del banco, no son económicas sino políticas.
En efecto, desde 1945, cuando la institución se instaló en nuestro país, tuvo números rojos en prácticamente todos sus ejercicios.
Estas pérdidas nunca quitaron el sueño a nadie. ¿Por qué recién ahora miran los balances?
Las pérdidas se producían porque la sucursal uruguaya era utilizada para realizar operaciones en perjuicio del propio banco. En efecto, personajes fuertemente endeudados con el banco en Brasil, vinculados con diferentes gobiernos, obtenían en la sucursal uruguaya préstamos mediante los cuales cancelaban sus obligaciones en territorio brasileño y dejaban las deudas en Uruguay. La sucursal montevideana servía para concentrar los «clavos» producidos por el amiguismo y la propia ineficiencia de la institución y disimular la existencia de operaciones desafortunadas en el territorio brasileño.
La historia del do Brasil en Uruguay también conoció acciones dolosas de funcionarios brasileños en la antigua sucursal Rivera (hoy clausurada) donde turbios negociados perjudicaron hondamente las finanzas del banco», se señala por parte del gremio de los empleados bancarios.
Medidas hostiles
Para AEBU, «el retiro del do Brasil es una más de las medidas hostiles adoptadas por el gobierno brasileño desde enero de 1999, cuando se produjo la devaluación de la moneda en ese país.
Ella se suma a la suspensión de la importación de lácteos, a la detención de camiones uruguayos cargados de arroz en la frontera y al intento de colocar una alambrada en el Chuy para separar a ambos países.
Resulta impensable que el banco oficial del mayor país del Mercosur se vaya del Uruguay. Un retiro de este tipo es tan insólito como lo sería el cierre del BROU en Buenos Aires, San Pablo o Río de Janeiro y solamente puede entenderse como una torpe respuesta política a las actitudes dignas con que el presidente Jorge Batlle ha enfrentado la conducta intolerante y aislacionista del presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso». Agrega que «de acuerdo a lo trascendido en la prensa, el do Brasil ha abierto una etapa de negociaciones, frente a la cual AEBU hará valer su principal interés, consistente en el mantenimiento de las fuentes de trabajo de los 42 compañeros afiliados. Aunque todavía el banco no ha tomado ninguna iniciativa para contactarse con AEBU, se estima que en las próximas semanas se iniciará una etapa de discusión y negociación.
Ello es de prever, dado que no debemos olvidar que el banco firmó un contrato de estabilidad laboral con todos sus trabajadores. Este compromiso le genera la obligación de procurar soluciones adecuadas para todos y cada uno de los trabajadores».
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