GESTION DE CRISIS
Es interesante observar como los avatares de la crisis están siendo manejados por las autoridades económicas sin expresiones de nerviosismo o gestos que denoten las tensiones que viven diariamente los equipos que en el MEF y el BCU manejan la política. No es un dato menor este tipo de manejo de crisis pese a la demanda de mayor información que cotidianamente surge del sector privado y del resto del gobierno. Es natural esa solicitud de mayor información en un momento en el cual la adopción de riesgos mayores es inevitable a nivel de emprendedores públicos y privados.
El Estado y su política ponderan demasiado en esa matriz de riesgos frente a la cual deben pararse todas las mañanas quienes deben tomar decisiones en mantenimiento o reducción de giros, empleo, continuidad o no de planes de inversión, formas de financiamiento con contratos más exigentes, etcétera.
La conducción económica y monetaria gestionan la crisis en un nivel de explicación naturalmente menor a la usualmente utilizada por el equipo que lideraba el actual senador Astori. Aún muy dependiente y condicionada por las entrelíneas de esa gestión de crisis, el sector privado y sus consultores han pasado a asumir riesgos mayores que los usuales. Lo mismo le sucede a los trabajadores, enfrentados a las urgencias de adoptar decisiones difíciles para escenarios en los cuales sus asesores saben cómo funciona la incompatibilidad de mantener empleo y salario crecientes en épocas de crisis.
De todos modos, más allá de excesos y ruidos propios de la estresada situación actual, importa destacar que esa gestión de crisis no está sufriendo embates internos desmedidos. Es un factor que importa y debería ser más considerado.
Entre otras razones, porque sobre esa plataforma dominante y principal, pudieran ensayarse operaciones más audaces de política económica. Las que, naturalmente, requerirían acuerdos políticos más amplios que los disponibles en la actualidad.
Compartí tu opinión con toda la comunidad