Sólidos y flexibles. Pese al momento de desconcierto

Hasta ahora las consultoras confían en el blindaje

Las consultas mensuales del BCU en la plaza más los últimos informes de las principales consultoras a sus clientes expresan las dificultades que la variabilidad del entorno produce a la hora de proyectar flujos a futuro.

Esa dispersión agrega problemas a los que se derivan de la propia situación comercial y financiera. Sin embargo, subsiste un consenso relativamente sólido en el sentido de que el país no sufrirá recesión alguna en los dos próximos años, que aumentará la deuda como consecuencia del mayor déficit, que el dólar no superará los $ 25-$ 26 en el segundo semestre de 2009. Además la inflación pese a mantenerse elevada tenderá a estabilizarse al término de la actual administración.

El mayor desvío en las respuestas que recepciona el BCU al inquirir al mercado sobre la proyección de las principales variables macroeconómicas se observa sobre la evolución que tendrá el precio del dólar y el nivel de actividad en el próximo año. Hay menos dudas a la hora de estimar cuál será el resultado de las cuentas públicas. Sin embargo, es interesante constatar que aún en los extremos de las estimaciones que hacen la veintena larga de analistas y consultoras encuestadas no se encuentran números extraños que pudieran indicar alarma o desconfianza excesiva.

A partir de julio pasado comenzó a precipitarse un escenario externo absolutamente imprevisible en ninguna estimación previa. Aún en el período inmediato a esa precipitación de adversidades, entre julio y setiembre, los analistas mantuvieron proyecciones que tampoco anticipaban lo que si, en el pasado mes de octubre ya eran correcciones que indicaban la percepción de un escenario diferente para los dos próximos años.

 

Proyección de inflación

Las proyecciones de inflación se han mantenido por encima del techo de rango -3%-7%- en el cual el MEF y el BCU continúan ubicando el rango meta o admisible de la inflación en el corto plazo. Sin embargo, para los próximos dieciocho meses ­el plazo relevante para el programa­ la inflación esperada se «mete» dentro del rango. La caída de los precios de los commodities y la energía esencialmente son compensadas por el aumento del precio del dólar en el corto y mediano plazo, y en el largo el sector privado espera la contribución de una política monetaria más liberada de imperativos coyunturales como sucede actualmente. Empero, también en lo que refiere a la inflación, la nueva flexibilidad monetaria inaugurada por el BCU desde principios de octubre y subrayada en el último Copom, conjuntamente con una devaluación mayor a la esperada, está determinando variantes considerables en las estimaciones que realizan las principales consultoras también con respecto a la inflación. En el escenario actual, los formadores de precios siguen al dólar y en tanto comienza a observarse un traslado de la devaluación a la inflación mayor a la prevista inicialmente. De cualquier manera en el horizonte relevante para la política y el programa de estabilidad, las proyecciones de precios minoristas coincidentes con las metas oficiales, le permiten al BCU «liberarse» momentáneamente de sus disciplinas monetarias y trabajar en la neutralización de los picos de variación del precio del dólar o las tasas de interés.

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