Entre 1988 y 1999 se eliminaron 85 mil plazas laborales en la industria
A excepción de la rama «alimentos diversos», todos los demás redujeron personal en porcentajes que van desde 15%, como en el caso de la industria del tabaco, hasta un 78% como en el calzado (de 3.741 operarios en 1988 se pasó a 787 en 1999), sector este último afectado por una masiva importación que proviene principalmente desde Asia. Un informe elaborado por el Departamento de Estudios Económicos de la Cámara de Industrias, en base a datos del Instituto de Estadística, muestra que desde 1988 a la fecha, la caída de personal en el sector industrial ha sido una constante.
Si miramos once años hacia atrás, observemos cómo la industria (con empresas de más de cinco empleados) ocupaba a 171.394 personas. Seis años después, en 1994 fueron 122 mil; en 1995, 112 mil; en 1996 102 mil; en 1997 101 mil; en 1998, 96 mil y en 1999, unos 86 mil.
Asimismo se observa una constante en la caída, ya que con raras excepciones, el proceso de ocupar menos empleados se da año a año en cada sector. Los factores para esta situación están explicados por una caída de ventas en el mercado interno, impulsada a comienzos de la década de los 90 por el masivo ingreso de productos importados y entre 1998 y 2000 por una progresiva retracción del mercado, acentuada por la crisis tras la devaluación de la moneda brasileña.
A esto se debe agregar una baja en las exportaciones por el elevado costo de los productos uruguayos, al ser medidos en dólares.
Mayores pérdidas
Al analizar rama por rama de la actividad, vemos que la principal cesantía de funcionarios se dio en el sector «alimentos», que perdió 16 mil plazas de trabajo en once años.
Dentro de este sector, hay algunos detalles interesantes: la industria avícola tuvo un importante desarrrollo fundamentalmente desde 1990 a la fecha. El cambio en los hábitos alimenticios y la proliferación de ciertos negocios, como ser las «pollerías», llevaron a que se incrementara el personal ocupado que se duplicó entre 1988 a 1999, pasando de 510 a 1.113. Situación diametralmente opuesta sucede con productos panificados y repostería que perdió la mitad de sus trabajadores (pasó de 12 mil a 6 mil), a causa de la importación de productos panificados los cuales ingresan masivamente, en especial desde 1995 a la fecha. Como consecuencia de esto también cae el nivel de ocupación de los molinos harineros (pierde en once años la mitad de su fuerza laboral, bajando de 1.400 operarios a 700).
En lácteos que ocupaba cinco mil empleados en 1988 hoy posee unos 3.700. Si bien la producción ha aumentado, fundamentalmente con destino a la exportación, la tecnificación ha incidido en la reducción de los puestos de trabajo.
La industria frigorífica, a pesar de ciertos avatares, como ser el cierre de varias plantas importantes, continúa siendo un importante generador de empleo y la baja en el último decenio ha sido pequeña, con una tendencia a tomar operarios. En 1988, los frigoríficos empleaban a casi 13 mil personas, y hoy a unas 10 mil, aunque las cifras de 1999 son mejores que las del 95 y el 96. se espera que con la pertura de nuevos mercados y un incremento de las ventas hacia el Nafta (acuerdo coemercial entre Estados Unidos, Canadá y México), más la conquista de nuevos mercados en Oriente, este sector, que alguna vez fue un importante tomador de empleo, se vuelva a fortificar.
Dentro del grupo «alimentos», se observan también importantes pérdidas de puestos en la rama «aceites y grasas», que emplea hoy día tan solo un 36% de las personas que tenía en 1988 (pasó de 892 operarios a 323), también como en otros sectores alimentarios, debido a la importación de productos, fundamentalmente desde la región y en especial desde Argentina.
Finalmente destacamos que la industria del azúcar bajó en cantidad de puestos de trabajo, como consecuencia directa del lento desmantelamiento de los ingenios nacionales y el ingreso de materia importada.
Otra rama de la actividad industrial, la cual ha perdido más de la mitad de sus plazas de trabajo es «bebidas». En once años ha visto desaparecer 3.313 puestos de trabajo (de 6.276 bajó a 2.963).
Tres subsectores comprenden esta rama: bebidas espirituosas, cervecerías y malterías y bebidas sin alcohol.
Con respecto a las bebidas alcohólicas, la caída ha sido vertiginosa. En 1988 empleaba a 1.157 personas y en 1999 lo hace únicamente a 395, sucediendo algo similar con la producción de cervezas que ve caer de 1.844 plazas de trabajo en 1988 a 825 en 1999.
Las bebidas sin alcohol bajan un 50% en su personal ocupado que era de 2.071 en 1988 a 1.030 en 1999. Debido a que estas empresas generalmente abastecen al mercado interno, la explicación básica para el descenso de personal es un ingreso en todos los subsectores de bebidas importadas y una retracción en el consumo. En el sector de la industria del tabaco la disminución de personal entre el año 1988 y 1999 fue de tan solo 95 empleados, pasándose de 615 a 520. No obstante se destaca que desde 1996 a la fecha ha ido aumentando gradualmente el personal ocupado, como conmsecuencia de una corriente exportadora hacia la región.
En el último decenio, el sector más afectado por los cambios dentro de la economía nacional fue el textil. En diez años se perdieron 15 mil puestos de trabajo, disminuyendo su plantilla en un 72%. De 20.820 trabajadores en 1988 se pasó a 5.797 en 1999. Las principales bajas por subsector fueron para la rama «lavadero, enfardaje y fabricación de tops» que cae de 2.872 a 873 personas e «hilados, tejeduría, algodón y sintéticos» que baja en cantidad de personal de 6.298 a 1.212.
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