Reacción proteccionista puede dañarnos más que la propia crisis
Ambos coincidieron en que el principal desafío que enfrenta nuestra economía es que el mundo se dirija hacia un neo-proteccionismo como acto reflejo ante la crisis, lo que puede comprometer el desarrollo de los países pequeños sin mercados internos de relevancia.
El economista Gabriel Oddone señaló, dentro de los datos relevantes de la actual coyuntura, que hay que tomar en cuenta «que los países del centro de Europa presentan una situación tremendamente delicada en lo macroeconómico, lo que puede hacer que sufran fuertes turbulencias. Y sabemos que estas crisis restringen el financiamiento para todos los mercados emergentes, por lo que instó a ser precavidos aunque haya desaparecido el pánico.
No sabemos
En cuanto al otro cambio que fundamenta el nuevo escenario económico, Oddone se refirió a los precios de los alimentos, dijo que «están cayendo 45%, tanto los de la carne, los lácteos y la lana, pero señalando que los exportadores uruguayos podrían estar satisfechos, porque el incremento había sido mucho mayor que este 45%, pero señaló que no sabemos si este es el piso, y no sabemos tampoco cuáles serán los costos de los insumos.
El viejo reflejo
Respecto al acceso a los mercados, Oddone dijo que «por primera vez, desde 1945, los países desarrollados tendrán crecimiento negativo. En Estados Unidos esto será más profundo, pero también la salida será más rápida, ya tendrá crecimiento positivo a fines de 2009 y Europa a finales de 2010. Pero el gran riesgo de este escenario es el proteccionismo. Ya se ha insinuado por el gobierno de Francia y por el presidente electo de Estados Unidos, una tendencia hacia el proteccionismo, indicando que cuando entran en recesión estos países, surge una menor propensión a importar».
Salir de la bipolaridad
Por su parte Julio de Brun, director ejecutivo de la Asociación de Bancos dijo que, a esta altura del año, «en lugar de boom de inversiones, como hablábamos hace unos meses, estamos en situación de pánico. Nuestro rol, el de los economistas, es poner paños fríos cuando se habla de boom, y en situaciones de franco pesimismo, como hoy, nuestro rol es hacer la valoración sobre si la situación es tan crítica como aparece, y detectar dónde pueden estar las oportunidades. A la larga se podrán hacer negocios porque los activos han bajado mucho su valor».
«Que hubo un boom de inversiones está confirmado», señaló. «El segundo trimestre de 2008 fue el de mayor nivel de inversión desde que hay estadísticas en la materia, o sea, desde 1988. El tercer trimestre de 2008 también fue bueno, estos meses fueron el mejor momento para Uruguay y América Latina. Ahora pasamos a un escenario definitivamente adverso, que le pega al motor de lo que fue nuestro crecimiento, como fue la demanda externa. Ese entorno positivo desapareció y desaparecerá por bastante tiempo, porque será prolongado. Para el especialista, la recesión en Estados Unidos y Europa será moderada pero prolongada, podremos ver tres o cuatro años con crecimiento en el entorno del 0 y el 1% en Europa y Estados Unidos».
Consumo, cuidado
Explicó que el crecimiento mundial se había dado en el consumo, «basado en la valorización de activos mobiliarios e inmobiliarios. El consumo, a partir de ahora, crecerá menos que el ingreso. Estados Unidos crecerá lentamente durante tres o cuatro años y el consumo crecerá aún menos».
Sobre el dólar
A su vez, la recuperación de los países ricos pasará por las exportaciones. «El dólar pasó de ser la moneda-basura, a una moneda que hoy se fortalece frente el euro. El equilibro será de 1.30, 1,31, 1,32 dólar por euro, y luego veremos un fortalecimiento genuino del dólar».
Estimó que «en el mediano plazo se puede esperar poco de la demanda interna de Estados Unidos, que saldrá agresivamente a exportar, en lugar de importar como hacía hasta ahora. Algo similar ocurrirá en Europa, por lo que será difícil crecer en base a exportaciones». Sin embargo, agregó, «Uruguay estará en una posición relativamente confortable porque la inversión de estos años nos dio capacidad instalada para mantener una buena producción, con actualización tecnológica».
Y por casa…
¿Puede haber una inversión doméstica, o pública?, se preguntó De Brun. «El inversor local seguirá el comportamiento del inversor internacional, postergando sus planes de inversión, porque valorará el hecho de tener caja. No hay acceso a financiamiento internacional ni doméstico. Los bancos no se comprometerán en proyectos de mediano plazo».
Respecto a la inversión pública, «Uruguay está mejor preparado que en el pasado, pero no está tan bien preparado como otros países, como Chile y Perú, que son los que están mejor posicionados, seguidos por Brasil y luego Colombia y Uruguay».
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