Por la "vaca loca", en Francia hace furor el canguro "a la bourguignonne"
En los restaurantes parisinos de Saint-Germain, en las parrillas de la provincia y en los pequeños locales de los pueblos, la crisis de la «vaca loca» desaconseja el consumo del glorioso «boeuf», mientras el canguro, el bisonte o el avestruz ganan terreno en el consumo de carnes.
El diario Le Nouvel Observateur destacó que en el «Petit Saint-Benoit», lugar de culto de Saint-Germain-des-Pres y preferido por Marguerite Duras, apareció como por arte de magia el canguro «a la bourguignonne», para no perder, al menos, los recuerdos más queridos.
La carne del marsupial australiano, algo dulce y de lento impacto, se está afirmando progresivamente. Se importa en filetes envasados al vacío o congelados.
En cambio, la carne del bisonte presenta la ventaja de que es producida en Francia, tierna, sabrosa, tiene poco colesterol y calorías pero muchas proteínas. Los especialistas en alimentación aseguran que el bisonte es diez menos veces graso que el novillo, pero las amas de casas destacan que cuesta tres veces más que la carne vacuna.
Presente en las cadenas de comidas rápidas más populares de París y de productos congelados, los franceses consumían 3 mil toneladas anuales de bisonte antes de la encefalopatía espongiforme bovina, muy lejos del millón y medio de toneladas de carne vacuna, en igual período, y que ahora cayó un 27 por ciento.
Avestruz ahumado
La refinada gastronomía francesa ofrece como segundo plato el avestruz ahumado, originario de Africa, o el emú, proveniente de Australia y Nueva Zelanda. Continúan, en tanto, las requisas en sedes de organismos gubernamentales –ordenadas por el juez de instrucción que investiga el contagio de personas de una variante del mal de Creutzfeld-Jakob–, en busca de documentos sobre el desarrollo de la enfermedad que alarma a toda Europa.
Una denuncia por «homicidio y lesiones» fue presentada contra el Estado francés, el británico y la UE por los familiares de dos de las víctimas francesas de la enfermedad. En tanto, Noruega estudia un plan de emergencia mediante un grupo de veterinarios y expertos en nutrición que presentarán el 1º de marzo iniciativas a implementar si la situación lo requiere. El principal productor de carne de este país, Gilde, retiró del mercado 15 toneladas de salchichas tras saber que este embutido está hecho con intestinos de buey proveniente de Alemania.
El problema de la salchicha fue señalado el miércoles por una organización de consumidores que acusó al gobierno de no haber informado a la opinión pública del peligro, pese a que desde el 1º de enero de este año rige la prohibición de usar intestinos de países de la UE. Hasta hoy, informó la radio noruega, se utilizaron 40 toneladas de estas vísceras en diciembre y las salchichas fueron comercializadas con la marca Made in Norway.
Las peligrosas «chuletas»
El ministro de Agricultura noruego, Bjarne Hakon Hanssen, admitió que los alimentos deberían contener una mejor información para los consumidores.
Por su parte, la Comisión europea reiteró que evaluará con la atención necesaria cómo aplicar el criterio formulado por el Comité científico de la UE y, en consecuencia, no puede pronunciarse todavía sobre un posible peligro con la chuleta (bistec con hueso). «No se tomó decisión alguna, se evaluará el criterio con toda la atención que se le debe dar», señaló Hanssen.
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