El Indice de Oportunidad Humana nos ubica entre los más equitativos del continente
Dicho trabajo supone la generación de un nuevo instrumento para el análisis y diseño de políticas públicas para la reducción de la pobreza y de las desigualdades sociales en nuestro continente, el más inequitativo del planeta.
La presentación a cargo del economista Marcelo Giugale, director de Programas de Reducción de Pobreza del Banco Mundial (BM), estuvo precedida por breves intervenciones, del vicepresidente de la República, Rodolfo Nin Novoa, quien reconoció el esfuerzo del organismo por diseñar un instrumental que permita medir con más precisión la desigualdad en nuestras sociedades, y por el representante en Uruguay del BM, David Yuravlivker, que resaltó la labor que viene realizando el organismo en apoyo a los gobiernos.
A través del Indice de Oportunidades Humanas se pretende responder a la pregunta ¿Qué perspectivas y oportunidades tienen los niños latinoamericanos de sortear las condiciones de su entorno que determinan un derrotero de pobreza?
El ingreso del padre de familia y la educación de la madre aparecen como las dos circunstancias más importantes. Y esta última es considerada la llave del desarrollo. En el Ranking de Oportunidades Humanas Chile, Argentina, Costa Rica, Venezuela y Uruguay figuran entre los equitativos.
Medir la desigualdad
En este sentido la novedad, obviamente, no deriva del diagnóstico, ya que en nuestro continente y pese a las mejoras en el último quinquenio en varios países, siguen siendo atroces las diferencias al interior de nuestros países.
En todo caso la novedad radica en la posibilidad de identificar, medir y cotejar las variables que juegan un rol determinante en las condiciones de pobreza y marginalidad independientemente de las capacidades personales. Es decir, el reconocimiento de las determinantes estructurales de la pobreza y del desarrollo de los individuos en sociedad. Esto tira por tierra ciertos preceptos ideológicos de alarmante ingenuidad que campearon en décadas anteriores y que no reconocían las abismales diferencias y condicionantes que padecen aquellos condenados a nacer en la pobreza.
El viejo axioma sociológico de que el entorno social condiciona en buena medida el desarrollo ulterior de las personas, comienza a ser reconocido como una hipótesis de partida para los economistas más sensibles. En este sentido el Indice de Oportunidades Humanas se complementa con los otros instrumentos para atacar desde sus raíces los procesos de reproducción de la pobreza, poniendo el énfasis entonces en las causas del fenómeno y no en posteriores manifestaciones. Este cambio de perspectiva es también un dato alentador.
A posteriori es muy tarde
El trabajo identifica que la formación educativa y el ingreso de los padres es crucial a la hora de determinar el desarrollo futuro de los niños latinoamericanos, entre los cuales más de la mitad nace por debajo de la línea de pobreza. Giugale indicó que la mayoría de nuestros países es más desigual incluso que el Africa Subsahariana. De este escandaloso privilegio quedan fuera nuestro país y Venezuela. El especialista señaló incluso que la desigualdad genera polarización política y estanca el debate sobre las soluciones, aludiendo así a cómo la desigualdad termina repercutiendo en el sistema político de una sociedad. En su opinión el debate ha sido hasta ahora sobre la mitad del problema, concentrándose en la desigualdad entre los adultos, es decir a posteriori de que el fenómeno se instala en el cuerpo social. Es así que este nuevo Indice (IOH) pretende tratar el tema de la equidad como un a priori, y este a priori es la infancia.
Los 5 que más progresaron
Uruguay figura como un país con equidad relativa alta, incluyendo no sólo como les va a los adultos, a las empresas, sino también a los niños.
Pero de los países del continente los que más progresaron en la materia fueron justamente los que tenían mal desempeño, como Paraguay, Perú, El Salvador y México.
El sociólogo Fernando Filgueira, de la OPP, fue el encargado de comentar el informe.
Como méritos del trabajo destacó el esfuerzo para construir indicadores desde una perspectiva multidisciplinaria. No obstante planteó algunas objeciones o dudas respecto a los alcances metodológicos del trabajo, pues si bien señaló como relevante la cuestión de la equidad, abogó por no considerar una separación tan tajante entre este término y desigualdad.
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