PERSISTE LA INCERTIDUMBRE LOCAL
En lo que va de octubre, el aumento del precio del dólar acumuló un nuevo 7% con lo cual la devaluación del peso en lo que va del pico de la crisis precipitada a comienzos de julio pasado sumó un 16%, algo así como la mitad de la devaluación del real en similar período y prácticamente la misma que la sufrida por el euro en dicho lapso. Importa saber que en aquel principio de los desequilibrios externos mayores, las cotizaciones del euro y el real acumulaban ganancias excepcionales frente al dólar y muy significativas en relación al peso uruguayo. Suavizando los últimos picos y observando la inflación mayorista de los diferentes países pudiera suponerse que, si no cambian mucho las cosas en Brasil particularmente, la cotización del dólar en Uruguay debería tener aún algún margen de aumento posible. Esto es lo que parecería estar permitiendo el gobierno al dejar que el dólar continúe teniendo los aumentos de estos días. Esta nueva realidad está alterando las expectativas que tenía el mercado unas semanas atrás. En consecuencia, los bancos se ha posicionado fuertemente en dólares desestimando cualquier adquisición de títulos de deuda nominados en pesos – ayer el BCU ni siquiera pudo completar la licitación de los cuarenta millones de pesos pedidos a treinta y dos días cuya tasa de corte se elevó al 8%. Ni el BCU que ha visto desvanecerse U$S 450 millones de reservas en los últimos treinta días, ni la banca pública, consideran conveniente intervenir dado lo cual, cualquier operador que realiza una compra de algunas decenas de miles de dólares genera un pico de precios tras el cual se mueve rápidamente todo el resto del pequeño mercado. Pero, a diferencía del principio de julio, ahora la demanda se conforma esencialmente con demanda del público que ha vuelto nerviosamente a los mostradores de los cambios…
El BCU y el gobierno han optado por no intervenir corrigiendo la devaluación dato que, sobre todo, es observado por el público que compra y comprará dólares contribuyendo a que el estrangulamiento del crédito se haga sentir, aún en una semana en la cual se suponía ya se habrían corregido esos bolsones de iliquidez que indican esas tasas call diarias cercanas al 30%.
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