ANALISIS NACIONAL

SIN SEÑALES DE LA POLITICA, AUMENTA LA ESPECULACION

Pero, tal como están las cosas, es necesario insistir: la sociedad y sobre todo los trabajadores están lejos de las instituciones que los representan en esas áreas de confrontación diaria. En particular esto tiene que ver con lo que sucede en el área financiera y especialmente en el Banco Central. Intentemos contar qué es lo que sucedió ayer, eso que reedita con precios nuevos lo que está sucediendo desde julio, al menos. El BCU dio ayer mil quinientos millones de pesos en repos, un instrumento corrientemente utilizado para otorgar liquidez en pesos a instituciones cuyos operadores de mesas de cambio se quedan temporalmente sin pesos para cubrir las posiciones. Es un mecanismo normal y bien usado es un catalizador de la estabilidad de los precios del dinero y el cambio. El martes el regulador había dado algo más aún, constituyendo una vía de ingreso de pesos al sistema que éste parecería volcar al mercado cambiario, debiendo pagar para ello tasas que en términos anuales son muy elevadas -18%-, pero que en su expresión de montos diarios efectivos parecerían compensar el costo que asumen los bancos posicionándose fuertemente en dólares.

Es probable que la conducta de las instituciones financieras responda a imperativos o coberturas impuestas por sus casas matrices situadas en un escenario global que, ayer, se deterioró nuevamente. El BCU está haciendo lo que debe hacer, no impide esa tendencia al incremento del precio del dólar que se manifiesta e intenta hacer esa política monetaria de tiempos de guerra buscando atenuar los picos de tasas interbancarias, que por momentos rondan el 35% en la operativa interbancaria, tal es la fiebre por el dólar que se observa en esos circuitos y que se fagocita cuanto peso anda en la vuelta.

El problema no son los precios del dinero sino lo que estos representan como señal de las dificultades que está teniendo el país para estabilizar su mercado interno y hacer valer su diferenciación en un mundo en el cual el país posee precisamente lo que ese mundo demanda y está dispuesto a pagar más caro. No es la carne ni la soja eso que no estamos pudiendo vender mejor, sino la seguridad del sistema financiero y su capacidad de financiar los proyectos sólidos, bien diseñados para el mediano plazo.

En esta perspectiva hay mucha cosa para hacer pero una es urgente: reposicionar y fortalecer al BCU rodeándolo de una atención ciudadana exigente pero considerada de sus tareas. De lo contrario, pequeños juegos de la política menuda continuarán bloqueando la potencialidad del regulador en el momento en el cual, justamente, todo el mercado especula con esa debilidad de la política.

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