PESE A SU FRAGILIDAD, BRASIL AYUDA Y MEJORA EL CLIMA REGIONAL
A partir del jueves pasado, lo que era hasta entonces una reacción europea considerada como «medida» y demasiado lenta, trocó en una ofensiva sin reparos internos mayores, a los efectos de resolver lo principal: mantener los bancos abiertos y las redes de pago abiertas. El Banco Central de Brasil y el gobierno federal pusieron en ejecución un plan de contingencia bancaria, asistiendo más intensamente aún a una treintena de bancos con dificultades de liquidez. Paralelamente, el gobierno subrayó que se le prestaría atención a las empresas con dificultades de liquidez temporal, pese a los desvíos hacia la compra de dólares que se habían advertido la semana pasada. Pese a que el discurso oficial no integró recomendaciones de disminución del consumo público o privado por el contrario, el presidente Lula difundió una convocatoria de fomento del consumo privado para contribuir al mantenimiento del nivel de actividad, el mercado calificó las nuevas iniciativas como oportunas. El BCB también anunció el viernes medidas de reactivación del multiplicador bancario de los medios de pago, disminuyendo los encajes bancarios significativamente.
Conjuntamente con el impacto de las medidas europeas y la percepción de una acción de fundamentos muy firmes en las medidas adoptadas por los bancos centrales, las decisiones del BCB permitieron que las cotizaciones de los títulos de deuda privada y pública se recuperaran significativamente, al tiempo que operaciones del BCB en el mercado abierto permitieron que el dólar cayera a ejes de R$ 2,15. Pero lo más importante es el mantenimiento de las expectativas de estabilidad de corto plazo que volvieron a ratificar las consultoras y bancos con los que se informa semanalmente el BCB. Efectivamente, la mediana de las proyecciones del tipo de cambio a fin de año ronda ahora R$ 1,85, lo que supondría un retorno a niveles en los cuales la competitividad cambiaria nacional en aquel mercado retomaría sus niveles previos al desbarranco de julio. No hay en esa encuesta de respuestas nominadas y comparadas públicamente semana a semana respuestas pesimistas respecto a cambios dramáticos en las principales cuentas externas. La noticia es muy buena para un entorno regional en el cual la sombra de una reedición de desequilibrios más fuertes en Brasil había comenzado a internalizarse fuertemente por la frontera este del país.
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