Crisis española: compre dos casas al precio de una
Los promotores inmobiliarios españoles rivalizan en audacia para vender las numerosas viviendas que ya no encuentran compradores en plena crisis económica, ofreciendo «dos por el precio de una», subastas a la baja o vacaciones en países tropicales.
«Hemos construido 650.000 viviendas, para una demanda real de 450.000″ en 2007, declaró recientemente la ministra de Vivienda, Beatriz Corredor. «Los bancos complican cada vez más las condiciones para conseguir una hipoteca», sostuvo Francisco García, director de Bankimia, especialista en comparación de ofertas bancarias en Internet.
Este explosivo cóctel se ha traducido por la vertiginosa caída de las ventas, que bajaron un 31,5% en el segundo trimestre respecto al mismo período del año anterior, según el ministerio de Vivienda.
Los promotores ven el futuro bastante sombrío. Según Pedro Pérez, patrón del «G-14″, lobby de los promotores inmobiliarios, la cantidad de viviendas vacías en España es actualmente de 800.000, y el número de transacciones ha disminuido en un 60%.
Ahora los «golden boys» del cemento están más contra las cuerdas por una crisis financiera que no permite que los raros compradores potenciales obtengan préstamos, y sus propias deudas los aplastan. En ese contexto, la imaginación ha llegado al poder. Una compañía andaluza, Salsa Inmobiliaria, promete «dos viviendas por el precio de una», con la foto de la piscina para convencer.
Si el comprador se derrite por una casa de cuatro habitaciones cerca de Málaga, ciudad costera del sur, se irá de yapa con un pequeño apartamento de un dormitorio, en otro lote. Todo por el (no verdaderamente) módico precio de 780.000 euros.
Este tipo de iniciativas dista mucho de ser inédito en España. A comienzos de 2007, cuando el gobierno y los promotores pronosticaban en coro «un aterrizaje suave» del mercado, una red de agencias inmobiliarias, Re/Max, decidió saldar casas durante el período legal de rebajas del mes de enero.
A medida que se hacía evidente que la caída sería más dura de lo anunciado, las ofertas se hicieron más atractivas. Unos proponían vacaciones, otros un automóvil, un cheque, a cambio de una firma para comprar un apartamento.
Algunos creyeron encontrar la solución en las subastas a la baja, una técnica inventada por los vendedores de tulipanes holandeses en el siglo XVII.
La firma Tulipp, pionera en esa materia en España, organizó varias. Durante un salón los promotores proponen públicamente una casa y el precio comienza a bajar, hasta un tope secreto establecido por el vendedor. Hasta ese umbral, el que levante primero la mano se llevará la casa.
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