El cluster naval uruguayo ya encendió los motores
¿Cuál es nuestro nivel actual? Consultado el contralmirante Alberto Caramés, director general de Material Naval por LA REPUBLICA señaló que existen diferentes posibilidades, a saber: barcazas para la Hidrovía (como las que construyeron para Botnia), a un costo que oscila entre los 800.000 dólares y 1.300.000 dólares; remolcadores, una embarcación bastante más compleja que se comercializa a 4-5 millones de dólares, empujadores (de barcazas), a un costo parecido, patrulleros y balizadores.
«Todo esto lo podemos hacer en el país, obviamente con la transferencia de cierta tecnología que luego queda como un plus para nosotros».
Actualmente el astillero de la Armada está construyendo un balizador fluvial con todo lo que es la propulsión y el equipamiento de navegación, «calculado por nuestros técnicos, si bien se trata de una embarcación menor, es un paso cualitativo muy grande para nosotros en la construcción naval», afirmó.
La Armada Nacional cuenta con un Dique Seco en el Cerro, el Dique Mauá para reparaciones y el Astillero para la construcción de buques. La empresa Tzakos también dispone de astillero en el país.
En 2006 se decidió reabrir el astillero y construir dos barcazas para Botnia. Caramés recuerda que «no fue fácil, hubo que comenzar a construir casi de cero, se contrató gente especializada, y hubo que incorporar tecnología. También se subcontrató una empresa para asesorar a la Armada, por su falta de preparación, y simultáneamente hubo que preparar soldadores y caldereros». «La formación la completamos con la venida de ingenieros navales chilenos».
Posteriormente se continuó calificando al personal a través de convenios con la Facultad de Ingeniería y con la UTU.
Mucho trabajo, poco dinero
Brasil no da abasto con sus necesidades marítimas, ya ha realizado pedidos a astilleros argentinos y chilenos y las autoridades esperan que en el corto plazo también concreten pedidos en nuestro país, ya que solo Petrobras necesita unas 90 nuevas embarcaciones.
Por otro parte, la Hidrovía tiene un déficit de 900 barcazas para poder transportar su producción y evitar que salga en dirección a puertos chilenos o brasileros como está sucediendo.
Ante los miembros de la Comisión de Defensa Nacional de la Cámara de Representantes, el contralmirante Alberto Caramés explicó lo curioso del estado actual de situación, ya que el Dique tiene entre 50 y 60 pedidos de embarcaciones privadas para ser reparadas, un nuevo encargo de la firma Christophersen para fabricar la tercera barcaza de 350.000 toneladas para la actividad de la empresa finlandesa Botnia, y la posibilidad de que la española ENCE le encargue la construcción de entre 8 y 10 barcazas para transportar su producción de celulosa por los ríos Uruguay y de la Plata a partir de 2010.
«Pero todo se puede perder por cuestiones presupuestales», advirtió, ya que solicitó la
provisión de 120 cargos para obreros con distintos oficios, pero el Ministerio de Economía habilitó la ejecución presupuestal de apenas una veintena. El jerarca agregó que se busca generar alianzas estratégicas con la industria privada, valiéndose de la capacidad del
personal que ha demostrado trabajar con tecnología de punta, como por ejemplo, las modernas cortadoras de chapa láser para las embarcaciones.
De todas maneras, Caramés no se rinde y se presentó a una licitación de Ancap por dos barcazas para transportar combustible hacia el litoral, y un «empujador». Se trata de un negocio de 10 millones de dólares que prácticamente ya está adjudicado aunque restan completar algunos aspectos formales. «Es un desafío sumamente importante que, en caso de concretarse, sería la incorporación de tecnología diferente porque las barcazas tendrían que ser tipo cisterna para poder transportar combustible, que no es lo mismo que las actuales de transporte de celulosa, son mucho más complejas y construir el empujador sería un salto histórico para el país», confesó a LA REPUBLICA.
Existen planes también para que se comience con la construcción de patrulleros fluviales para la Armada Nacional.
Tanto Caramés como el ingeniero Aguirrezabala, gerente de Tzakos, se mostraron muy optimistas en cuanto al futuro de esta industria y coincidieron en señalar que a corto plazo se necesitarán más astilleros, «pero para ello nos deben dar un sitio, tal vez hacia el oeste de Montevideo, donde poder trabajar».
Paralelamente, desde el Ministerio de Industria se negocia con Brasil para concretar órdenes de construcción en la próxima reunión bilateral de fin de mes que se realizará en Montevideo.
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