Duro y lento. Será el retorno a la normalidad y sinceramiento del mercado

La crisis financiera se hizo carne en nuestra exportación

Uno de los focos de atención prioritaria de la propagación de la crisis financiera a escala global se ubica en la evolución de la demanda de materias primas y cómo se comportan sus precios.

En particular importa reparar, en la situación de la cadena cárnica, la que parece haber sido la primera en ser afectada directamente. En la víspera se concreto el envió al seguro de paro de 225 operarios en el frigorífico Florida.

Pero las complejidades e incertidumbres actuales se traducen en datos contradictorios, pues si bien algunos mercados compradores de carne han resentido sus pedidos, como en el caso de Rusia, otros datos parecen confirmar la hipótesis contraria, o al menos prefigurar un escenario no tan fatalista. Por otro lado los datos de INAC indican que en la última semana el volumen, como los precios alcanzados en la exportación de carne, volvieron a subir. Algo similar parece estarse verificando en algunos granos, como la soja y el maíz, que parecen buscar sus precios de equilibrio en medio de este mar embravecido. Es que respecto a las materias primas y en particular los alimentos, seguramente caigan de los umbrales burbujeantes que alcanzaron hace unas semanas nomás. Pero no es menos cierto, que incluso en un escenario global de desaceleración económica, el consumo se retraerá, aunque la gente, desde Estados Unidos a la China tiene cosas más superfluas para restringir de su consumo que los alimentos.

 

Modelo hipersensible

Una aspecto para entender esta hipersensibilidad ante los mínimos cambios de escenario deriva, no solamente de las externalidades actuales sino que se vincula también con la implantación de modelos productivos, derivados de la economía líquida, con el menor capital fijo posible, lo que supone trabajar a demanda y sin stock. Y donde la mano de obra es el primer y más flexible de los recursos a eliminar. La extrema flexibilidad puede tornarse también debilidad, y el mundo financiero nos presenta hoy ejemplos paradigmáticos en este sentido.

 

Mercado interno

Por otra parte, en el mercado interno comienza a advertirse escasez en algunos cortes, como directa consecuencia del freno en la faena frigorífica.

El subsecretario de Ganadería, Andrés Berterreche, dijo a El Espectador que no cree que la crisis afecte de un día para otro a esta industria, pero que se sigue el tema de cerca para tomar posibles medidas.

Por su parte, en declaraciones al mismo medio colega, el vocero de la Unión de Vendedores de Carne confirmó que están escaseando los cortes utilizados para carne picada y el popular asado.

Al tiempo que comienza a notarse un incipiente incremento en la demanda interna como consecuencia de que al menos, parte del excedente de exportación se canaliza al mercado interno a precios mas bajos, dependiendo claro está del lugar de venta, ya que se ha anunciado, desde el área defensa del consumidor, que se observan variaciones importantes de precios en el mismo producto, dependiendo del lugar y la zona de comercialización.

 

Mirada racional

Es claro que la irracionalidad gana lugar cuando la incertidumbre y el pánico se apoderan de los que tienen que tomar decisiones. Dejando de lado intencionalidades espurias o meramente corporativas, e incluso contaminadas electoralmente, lo cierto es que la velocidad de los cambios actuales requieren que, sin perder el monitoreo directo y permanente de la coyuntura, se ponderen racionalmente los acontecimientos y atender a su evolución en el mediano y largo plazo. La inmediatez atolondrada puede ser tan nociva como la pasividad enajenada. La lección será dura y costosa de aprender, pero al fin sabremos que ni la entronización del dirigismo soviético ni su opuesto el fundamentalismo de mercado.

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