Confirmado. El objetivo es la estabilidad

Comenzó el ajuste del programa económico

Por primera vez en la tardecita del jueves, en el edificio de Paraguay y Colonia, se reunió la nueva cúpula del equipo económico, aún en transición y sin la participación de la Oficina de Programación (OPP), otrora vértice del manejo presupuestal del Estado. En esa reunión se chequeó la información provista por los equipos del Ministerio y del Banco Central para que -sin dificultades de ningún tipo en la identificación de una crisis de expresiones muy cambiantes- el Comité de Coordinación Macroeconómico resolviera informalmente confirmar los principales lineamientos de la política, ratificando la meta inflacionaria del 5% como objetivo para los dieciocho meses previos a abril de 2010, con un margen de dos puntos porcentuales hacia arriba o debajo de dicho eje. Esa fue la definición más importante y la que, una vez adoptada, habilitaba al BCU a reunir su Comité de Política Monetaria veinticuatro horas después adoptando las medida que entendieran más eficaces para cambiar expectativas dominantes en el sector privado y que continúan descreyendo de la posibilidad de cumplir esa meta.

 

Momentos tensos

En esas horas y sin consulta previa con el MEF, el BCU acababa de realizar la mayor intervención en el mercado cambiario en la historia reciente, vendiendo U$S 47 millones volcando pesos a una plaza en la cual, en esos momentos, el precio del dólar se elevaba a los 21,85 (mercado). En realidad, al BCU no le importaba mucho ese aumento del precio de una moneda que en Brasil ya se situaba encima de los dos reales. Lo que preocupaba a los técnicos del BCU era que el sistema financiero estaba utilizando pesos baratos provistos por el regulador en el marco de su programa de asistencia de liquidez en moneda nacional diseñado para otro momento, agregando presiones al alza del tipo de cambio comprando dólares y vendiéndolos luego. Eran pocos los operadores que especulaban en tal sentido, inhibidos además de operar en el mercado de letras diario dado que el BCU no aceptaba pagar las nuevas tasas de riesgo solicitadas por loa bancos. Las bruscas oscilaciones del dólar y sus motivos eran un problema, pero esencialmente lo que se estaba transformando en un problema serio era en ese momento la disparada de las tasas interbancarias en pesos que en el comienzo de la quincena «seca» había pasado del 7,20% promedio de la última quincena de setiembre a niveles del 11% en esa tarde de la reunión del CCM. El viernes, esa tasa ya se estaba aproximando al 13%, denotando una falta excesiva de pesos en plaza, a lo que contribuyó esa fuerte venta de dólares con la contrapartida de retiro de pesos de la plaza. Lo que el regulador no estaba pudiendo hacer en el mercado de letras, pasaba a hacerlo utilizando el mercado cambiario.

 

Señales fuertes

Al fin, el Copom adoptó una serie de medidas para mejorar la previsibilidad y estabilidad del mercado del dinero expuesto en demasía a la convergencia de incertidumbres externas y la propia especulación interna -ver edición de ayer sábado- y decidió iniciar una política más agresiva de contracción. El BCU alude a la permanencia de riesgos de una inflación subyacente, producto de una inarmonía entre el aumento de la demanda y la inversión frente a la oferta de pesos. La tasa de política monetaria, objetivo mensual, se elevó al 7,75% señalizando que el BCU está dispuesto a confrontar si es necesario par cumplir la Misión principal del regulador. Luego de informar que no le preocupaba que el crecimiento bajara al «5% o al 6% en vez de (crecer) a tasas de dos dígitos». Cancela explicó: «El mercado monetario no es para jugar a la ruleta, es para asegurar que la liquidez circule de modo que la gente tenga lo que necesita para sus transacciones».

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