Escrito por: Jorge Jauri

Sin embargo anoche nadie estaba convencido que Paulson y Bernanke tuvieran planes de alternativa para desencadenamientos más profundos de la crisis. El miedo se ha extendido a los confines del mundo y convoca a los bancos centrales a concurrir en auxilio de EEUU. Empero, esa toma más formal del riesgo norteamericano no es fácil para instituciones que debieron volver ayer a cubrir bolsones de iliquidez en prácticamente todo el mundo. Los detalles del nuevo rebrote son conocidos, pese a lo cual hay que reparar en que los precios del riesgo -con la contada excepción de algunos bonos norteamericanos, siguen encareciéndose más en norte que en la periferia del sistema cuyas deudas públicas tienen buena calificación.
En las mesas de dinero de los bancos convergieron ayer los riesgos propios del crédito, el riesgo cambiario y una nueva iliquidez del sistema financiero agregando una prima de “disponibilidad” de pesos que llevó las tasas de interés a niveles imposibles de considerar para un tomador normal de crédito. En tanto, ayer Uruguay se quedó sin crédito, pendiente de las resoluciones de afuera y sin que las autoridades locales creyeran conveniente explicar más de lo que se sabe y no hay porqué andar reiterándolo demasiado: la seguridad del sistema financiero local es un factor de diferenciación con parte importante de la banca regional pero, tampoco es este el momento de capitalizar tales ventajas. El regulador vigila en línea las colocaciones externas del sistema financiero sin que, hasta anoche, surgiera ningún motivo de preocupación.
Más allá de ello, el gobierno tiene poco que hacer como no sea, quizás, jugar una carta fuerte para ir afirmando la tranquilidad y la confianza de la plaza: solicitar las venias de integración del nuevo Directorio del BCU y hacer jugar la presumible (…) respuesta positiva unánime de todas las bancadas.
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