La incertidumbre condiciona toda la negociación salarial
La recreación de las incertidumbres sobre el cierre de la semana pasada, trasladaban la especulación acerca de cuáles serían las medidas que, en el transcurso de esta semana, debería adoptar el gobierno a los efectos de generar una mínima previsibilidad respecto a si podrá o no cumplir sus metas en materia inflacionaria, sin la cual ya no habría posibilidad real de finalizar la negociación salarial en fecha.
Fuentes del gobierno sostienen que la definición de la ronda de negociación salarial pudiera constituirse en un eje del tipo de acomodación que tendrá la economía en el nuevo marco de referencia y en una perspectiva de estabilidad sobre la cual pueda transcurrir la campaña electoral. La negociación salarial ha quedado en suspenso de una incertidumbre difícil de manejar, pese a los avances que se habrían producido en conversaciones establecidas a nivel de cámaras y algunos sindicatos, en las últimas horas. El cierre de la semana con una cotización del dólar que siguió superando las expectativas del mercado y las autoridades, está indicando la existencia de incertidumbres crecientes que, ahora, comprimen los márgenes de maniobra de los dirigentes sindicales y empresariales. De alguna manera se entiende que comienza a ser muy arriesgada la firma de convenios de treinta y seis meses en un marco en el cual el gobierno mantiene pautas que pudieran ya haber sido revisadas por los propios equipos de gobierno.
Técnicos del gobierno consultados previamente a que en la tardecita del viernes, el precio del dólar se acercara a los $ 22 en la punta vendedora de los casas cambiarias, estimaban que la cotización del billete debía moderarse si el mega paquete de asistencia financiera norteamericano fuera definitivamente acordado. Ello debería retrotraer la cotización de la moneda norteamericana a un rango más acorde con el resto de las expectativas de precios que el BCU había recepcionado al término de la semana previa. Sin embargo, la semana finalizó con una situación de mucha tensión en el mercado de letras, donde el BCU continúa sin poder ejecutar su política monetaria y ha debido convalidar tasas que ya no tienen nada que ver con las de la semana precedente. Al término de la semana, literalmente, el mercado indicaba la existencia de una nueva incertidumbre que, de alguna manera, también recogía el impacto de los precios del dinero y el dólar sobre esa ronda de negociación salarial para cuya finalización el gobierno no cuenta con más de dos semanas, y de la cual debe surgir una idea acerca de cuál será el salario medio, al menos para los próximos dieciocho meses.
Compartí tu opinión con toda la comunidad