Escrito por: Jorge Jauri

De una manera u otra, aprobado o atenuado y dilatado en su ejecución el último recurso disponible para mantener las redes de pagos norteamericanas sin fracturas mayores, el proyecto de mega asistencia bancaria, tendrá efectos notables sobre los mercados globales. En el mejor de los casos para la estabilidad del sistema financiero, los efectos de un rápido trámite parlamentario, producirán dos impactos obvios. Uno, una reconsideración del riesgo o revisión sobre la capacidad de la administración bancaria y su sistema de regulación. El segundo efecto es la creación de un estadio en el cual el mundo ha de navegar con una inflación en dólares mayor a la ya insostenible para la rutina de los negocios de buena ley.
Ese estadio previsible ya ha comenzado a ser descontado por el mercado a nivel global. Las tasas de corto y mediano plazo se han elevado en todos los mercados, la selectividad del crédito redistribuye y replantea los negocios, los mercados de futuro adelantan la caída del dólar y los activos más sólidos y seguros se encarecen en todo el mundo. Esos efectos más “primarios” conllevan otros más difíciles de seguir. Estos están más vinculados en el caso uruguayo a las peripecias de las empresas nacionales que, hasta ahora, venían trabajando en un escenario de crecimiento excepcional y se enfrentaban en tanto a los dilemas propios del crecimiento, incluido los del financiamiento de un capital de trabajo mayor y necesidades inéditas de financiamiento de la inversión agregada. En la actualidad cualquier flujo de proyecto productivo debe ser reformulado y sometido a análisis también inéditos de sustentabilidad.
Pero hay otro tipo de problemas asociados al cambio frecuente de portafolios de ahorro e inversión del excedente nacional en un mercado de poca profundidad y escasa cultura de mercado. Son problemas más vinculados a las dificultades que tienen los inversores y ahorristas individuales para defender sus activos sujetos a cambios de precios muy importantes y márgenes muy abiertos de comercialización, incluyendo la compraventa cambiaria para habilitar los cambios títulos según moneda. El BCU colocó ayer una letra a dos años pagando una tasa del 5,85% en UI y convalidó en tanto una nueva referencia de mercado. Aunque acrecido, no es el peor precio del nuevo riesgo por cierto.
OTRAS NOTICIAS EN LARED21