LA MAYOR GARANTIA ES LA FORTALEZA DEL SISTEMA FINANCIERO LOCAL
La reproducción en la jornada de ayer, del dramatismo con el cual operaron los mercados durante toda la semana pasada, continuó distorsionando la operativa del financiamiento local y, ahora, comienzan a advertirse las primeras consecuencias del enlentecimiento del crédito para empresas con pasivos financieros exigibles en el corto plazo. La incertidumbre también ha tomado de sorpresa a emisores de oferta pública de valores cuyos planes están muy asociados al financiamiento de la inversión y el capital de trabajo en el mediano, largo plazo. En ese marco, el acceso diferencial al crédito comienza a transformarse en un aditivo de competitividad esencial. Hay sectores cuya acumulación previa ha permitido, a las empresas del ramo, disminuir su exposición financiera y no son en la actualidad demandantes de crédito ni en el mercado de valores ni en el sistema bancario. Es el caso de la enorme mayoría de las empresas agropecuarias. Esa cualidad de novedosos equilibrios y autofinanciamiento en el interior de las cadenas, se observó en la comercialización de productos de la muestra ganadera y se proyecta en condiciones similares para el resto de la inversión en el sector primario. En cambio, ya en los tramos industriales o de abastecimiento del sector han comenzado a sentirse los primeros efectos de la contracción del crédito bancario o el acceso al mercado de capitales.
El gobierno va a buscar los paliativos que estén a su alcance para disminuir los efectos previsibles de una extensión de la situación actual. La capacidad de reestructura de los mercados que tiene una crisis de esta dimensión no sólo se observa en el norte sino que comenzará a operar inevitablemente en el sur. En el caso uruguayo, quizás, la única tranquilidad actual devenga de la confianza que inspira la fortaleza expuesta por el sistema bancario uruguayo. Mal que les pese a los calificadores argentinos del sector bancario.
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