Histórico. Las cifras son las mejores en 50 años

El crecimiento sorprende  y exige nuevas respuestas

Los datos del valor agregado generado por la economía uruguaya en el segundo trimestre del año, confirman una hipótesis de trabajo desde la cual varios analistas locales estaban observando el decurso de la economía y sus inferencias políticas. Crecimientos del 16% que deben incluir la puesta en funcionamiento de Botnia ­porque eso es parte de la nueva matriz productiva del país­ más tendencias del consumo que siguen superando el ya elevado crecimiento anualizado del PIB (12% vs. 11.3%), más un crecimiento de la inversión privada de origen extranjero que duplica largamente el ya elevado crecimiento de la inversión pública que ahora presenta crecimientos anualizados del 25%, conforman un escenario inédito en la historia de los últimos cincuenta años. Es el escenario de un país diferente, que conocemos poco y sobre el cual, los datos del viernes agregan más curiosidad que certezas o pistas de investigación. Con la excepción de algún comentario explicable como ligerezas propias de una conversación de sobremesa en el almuerzo del equipo económico en el Prado, por ahora, no hay exultancias mayores en los comentarios que el gobierno ha realizado sobre las cifras divulgadas el viernes. El equipo toma con pinzas estos datos y las reuniones previas al traspaso de la conducción económica procurarán una explicación de las cifras compatibles con la razonabilidad, cuidadosa además, de no multiplicar un optimismo excesivo de los actores políticos y corporativos. Aún hay un ancho margen para revisar la distribución del excedente y las reservas.

Esas cifras son demasiado contundentes en sí como para agregar multiplicadores de expectativas y, sobre todo, admiten una especulación acerca de lo que está sucediendo con la capacidad de proyectar con márgenes admisibles de error variables de significación en el mundo actual. Entre la reunión del Consejo de Ministros de mañana y el momento en el que se despida el equipo económico corrigiendo las metas y el programa 2008-2009, las autoridades intentarán explicar cómo se ajusta el plan financiero y económico que hasta el mensaje de rendición de cuentas pasado preveía crecimientos del 5.2% y 4.0% para el presente y el próximo año.

 

Primeras interrogantes

¿Hasta dónde se puede seguir trabajando con matrices de cuentas nacionales que han sido construidas para realidades que datan de treinta años atrás y que, sólo han sido retocadas con muchas dudas a fines de la década del noventa?

¿La nueva estructura productiva y su vínculo con el contexto latinoamericano conforma realmente un país que ostenta una dinámica de oportunidades y exigencias que obligan a otros cambios en la superestructura sin los cuales no es posible sustentar crecimientos de este tipo?

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