ANALISIS NACIONAL

EL GOBIERNO EN UN BRETE CAMBIARIO

La fortaleza del modelo económico está siendo puesta a prueba. El riesgo, reproducido por las increíbles decisiones del gobierno norteamericano, se ha extendido a todo el mundo y EEUU está capitalizando sus mejores condiciones de enfrentar crisis de envergadura pese a las debilidades acumuladas en su sistema regulador. La crisis se ha internalizado fuertemente en la periferia y hace unos cuantos días ha ingresado con inusual potencia en la región. Brasil está combatiendo una especulación abierta sobre su moneda y en la tarde de hoy se aguarda que el Copom aumente la tasa Selic tres cuarto de punto porcentual, elevándola a 13,75%. La bolsa paulista se derrumbó ayer con caídas promediales del 4%, la cotización del dólar cerró en R$ 1,77. En las tres últimas semanas el real se ha devaluado un 12% en su paridad dólar.

En Uruguay, ayer prácticamente la totalidad de los operadores financieros buscaron reforzar sus posiciones en dólares previendo un desenlace que se ha precipitado y que, más que la interpelación, explica la permanencia del equipo económico unos días más al frente de la conducción explícita de la economía. El riesgo del contagio con la crisis internacional ha crecido sensiblemente en estos días. Más que en su impacto sobre los precios, las decisiones del gobierno norteamericano genera una incertidumbre inesperada sobre el estado de los fundamentos de la política, más que los de la economía. El tema cambiario brasileño preocupa no sólo por la alteración de la competitividad con el socio comercial principal sino como señal de un incremento de las tasas de interés, expresión de la vulnerabilidad regional frente a un embate mayor del riesgo externo. Empero, en particular, al gobierno uruguayo le preocupa la reedición de una situación ya vivida con la hiperdevaluación brasileña de principios de 1999. En ese momento creímos que los precios internos seguirían el despegue del dólar y eso no sucedió con las consecuencias conocidas, principio del derrumbe argentino de 2000 y de Uruguay en 2002. Brasil puede y sabe hacer política monetaria, capaz de contener los precios internos y mejorar abruptamente la competitividad cambiaria. En ese escenario, Uruguay no tiene muchas alternativas de respuesta y esa es la razón de la especulación cambiara de estos días.

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