Constructores acusan a la Caja de Profesionales de realizar "lobby"
En un editorial del último número del órgano oficial de al gremial empresarial, su secretario ejecutivo, Aníbal Durán Hontou, advierte que de no derogarse este gravamen, se matará «la gallina de los huevos de oro» que significa el «desmesurado aporte que paga la construcción».
El aporte de la construcción a la Caja de Profesionales (CPU) comenzó con un 0,5% del valor declarado municipal, pagadero a la presentación de planos en 1961. Hoy el referido impuesto se sitúa en un 6%. Según explica Durán Hontou «los propietarios de obras pagan mensualmente al BPS el aporte unificado de la construcción, el más gravoso de todos. Asimismo los arquitectos e ingenieros promotores pagan su aporte a la CPU. ¿Porque se debe pagar además ese 6% a la citada Caja?», se pregunta. Y agrega: «Los bufetes de abogados, los estudios de contadores, que tienen empleados y son patrones de empresas de servicio, pagan al BPS el aporte obrero y patronal que corresponde por esos trabajadores y pagan además sus aportes a la CPU, pero no pagan además el 6% de los salarios, a la caja mencionada. Entonces ¿por qué los propietarios de obras privadas deben hacerlo?».
Para el integrante de la Appcu «los aportes de seguridad social representan un impuesto al trabajo que desalienta la ocupación de mano de obra. No resiste el más mínimo análisis que una industria como la construcción, fundamental en la generación de puestos de trabajo, esté gravada con 6% suplementario de aportes de seguridad social, que no se destina a pagar las pasividades de sus trabajadores.
Habría más argumentos para esgrimir, como por ejemplo que este 6% lo paga también el humilde y esforzado propietario de un inmueble que levanta o refacciona sus vivienda, con utilización de personal asalariado».
Por esas razones la gremial exhortó al gobierno a eliminar el literal F de la ley 12.997 de 1961, que precisamente hace referencia al gravamen.
La gallina
Durán Hontou hace referencia en su editorial a la fábula de Esopo sobre la gallina de los huevos de oro. Relata cómo en la ambición de su dueño un día este mató a la gallina para sacarle todo los huevos, y tenerlos todos de un vez. Pero al abrirla no encontró nada.
En referencia a esta fabula señala que «el gobierno mira los huevos de oro (el desmesurado aporte que paga la construcción); pero no preserva la gallina (los promotores privados). Y no nos referimos a dádivas o gestos de buena voluntad. Nos referimos a restablecer la equidad, a arbitrar justicia, a no tolerar el abuso».
La Appcu considera que «los promotores terminan sus obras, pero no comienzan nuevas, embuidos de un desaliento y falta de comprensión por parte de los sucesivos gobiernos, que linda con el disparate. La pasividad gubernamental prohíja la no inversión; prohíja la no creación de empleos, perdiéndose el consiguiente efecto multiplicador que solo la construcción puede lograr. Prohíja que no se construyan viviendas, tema de trascendencia social por excelencia, con el agravante además que el Estado no puede satisfacer la demanda creciente en al materia. Entretanto la «gallina», paulatina pero inexorablemente, se va extinguiendo».
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