LA INFORMACION ECONOMICA NO AYUDA A ENTENDER EL EXITO
Pero es insuficiente y el gobierno está utilizando esa insuficiencia básica para poder manejar el plan económico y financiero sin inconvenientes excesivos dentro de una coalición en la cual la prudencia fiscal no es un valor sino un problema. El elenco que diseña y ejecuta la política económica tributa concesiones que permiten mantener la unidad y utilizar las mayorías absolutas. Empero, cuando las obligaciones del método no aceptan concesiones y las diferencias presuponen riesgos de rupturas, tanto el equipo económico como la oposición interna simplemente eluden la discusión. Ello supone la elusión de temas difíciles, que exigen información más precisa, esa que sólo manejan las elites en la intimidad del Poder Ejecutivo. La explicación de los aciertos se oculta porque su discusión abierta genera riesgos intolerables en la cohesión interna de la izquierda. Y esa elusión de la realidad conlleva necesariamente una opacidad en la difusión de ese otro tipo de información que sólo manejan las elites. Una discusión más abierta y enterada ya debería estar generando tranquilidades para todos y no sólo para el presidente y un ministro que trabajan hace rato para neutralizar riesgos de una nueva administración y que, en tanto, no ostentan preocupación alguna por la sustentabilidad del modelo en el mediano plazo.
El viernes se supo que el déficit global de las cuentas del Estado está duplicando la meta de relación con el PBI (-0,9%). También el viernes supimos que los medios de pago medidos por el M1 programa, se están moviendo en dirección contraria a lo deseable en ese sesgo contractivo programado para enfrentar los riesgos inflacionarios y crecen ahora al 24% anual. Mientras todo el mundo intenta cubrir sus riesgos frente a eventuales cataclismos agregados, con esos registros, el discurso y el rictus público del gobierno denota tranquilidad absoluta. ¿Por qué?
En oportunidad de discutir el primer proyecto presupuestal en los albores de la actual administración, al equipo económico se le impidió contar con una regla fiscal o seguro explícito contra el desborde del gasto. De hecho, el gobierno ha asumido la responsabilidad de producir esa disciplina fiscal y generar casi clandestinamente las seguridades que explican esa tranquilidad.
El año 2009 cerrará con un PBI bastante mayor al programado. Ello explica la tranquilidad frente a relaciones de gasto y producto o de demanda interna aparentemente más elevadas que lo conveniente. Eso explica también la futilidad del comentario periodístico sobre variaciones de décimas porcentuales de esos números mágicos. Más vale esperar la reprogramación de metas y los fundamentos que el gobierno expondrá cuando proceda al recambio del equipo, ya con los números del PBI del segundo semestre en conocimiento público.
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