Escrito por: Jorge Jauri
No es demasiado sano especular públicamente con los nombres que han de integrar el nuevo Directorio del BCU a partir del 1º de octubre. Sin embargo, la tentación es fuerte. Tratándose de un regulador a punto de ser capturado definitivamente tal es la peor de las especulaciones en boga la integración personal de su directorio será esencial. La calidad y capacidad de las personas que asumen funciones de extrema delicadeza, importa más que las normas a las cuales deben atenerse. Más allá de la calidad de los contratos y lo que pueda derivarse de ese ya mediatizado cambio de la ley orgánica de la institución, el tiempo que viene requiere un directorio capaz de enfrentar desde un liderazgo reconocido, tareas complejas, difíciles de llevar a cabo sin la comprensión amplia de los sectores más enterados de la sociedad.
Si bien persisten incertidumbres importantes que impiden delinear con claridad cuál será exactamente el escenario económico y financiero de la transición político electoral, ya sabemos que las tensiones irán desplazándose paulatinamente desde la frontera hacia el interior del país. En la segunda semana de setiembre habremos conocido el crecimiento del segundo trimestre y el Ministerio de Economía ya no podrá postergar mucho más la estimación de crecimiento y espacio fiscal con el cual este gobierno culminará su administración en marzo de 2010. Todo está suficientemente blindado. Siempre y cuando, eventuales desfasajes entre las expectativas de la gente y la realidad no produzca un desmadre de exigencias redistributivas agregadas. Ese blindaje incluye esa operación de relevo de la cúpula actual del BCU tan mal procesada la semana pasada por la Presidencia y el Ministerio. Entre el jueves y viernes pasado observamos, en las tasas y precios del dólar, un ejemplo de la sensibilidad que tiene esos sectores “enterados” acerca de procedimientos inconvenientes, que pudieran dañar ese blindaje. En la reapertura del mercado de hoy, probablemente, esas señales típicas de cobertura de riesgos nuevos se reiteren. De allí que importa que los nombres que han transcendido sean confirmados rápidamente. Allí tendrá el mercado y la transición política ordenada una seguridad que, de no proveerse rápida y convenientemente será cara y un poco más incierta de lo previsto.
OTRAS NOTICIAS EN LARED21



