El desempleo se mantendrá y salarios podrían seguir cayendo según el BCU
La realidad muestra que el mercado interno continúa estancado. Prueba de esto es que la industria manufacturera que exporta logró recuperarse en el tercer trimestre del año, mientras que la que se dedica exclusivamente al mercado interno, cayó en su nivel de actividad, por el bajo consumo y la competencia de los productos importados. Por otra parte, y explicando un aspecto netamente psicológico más que económico, los técnicos del banco estatal indican que las perspectivas inciertas sobre el empleo, o sea el temor al desempleo, fueron un componente que frenó el gasto durante todo el año pasado.
En relación al año que se inició se indica que se espera que el producto comience a crecer. Para llegar a esta conclusión se toma en consideración un crecimiento en la demanda mundial, la mejora en las perspectivas de la región «y el continuado mejoramiento de la competitividad uruguaya» esperándose que las exportaciones sean el «motor» del crecimiento.
Por otra parte se indica que «la mejora en la confianza de los inversores conducirá a una recuperación de la inversión». Pero se aclara «la existencia de un importante nivel de capacidad ociosa probablemente opere como un freno a la concreción de nuevos proyectos, especialmente en los sectores más afectados por la caída del consumo privado». Asimismo los últimos números de permisos de construcción solicitados sugieren una pobre perfomance de este sector en los próximos meses. Con respecto a la devaluación del peso frente al dólar, se estima la misma en un 7,4% para este año (similar al anterior) y un nivel inflacionario similar al de 2000, o sea 5%.
En el informe trimestral de coyuntura que elabora el Area de Investigaciones Económicas del BCU se indica que «la proyección del nivel de actividad para el 2000 debió ser corregida a la baja para reflejar el retraso en la reactivación, así como también, el nuevo shock negativo que afectó a la economía uruguaya a fines de octubre. En efecto, la aparición de un brote aftósico cerca de la frontera con Brasil al final de octubre, dejó a Uruguay, en forma temporaria, fuera de los circuitos cárnicos mundiales. Se prevé que este evento generará una reducción brusca de la producción y las exportaciones de carne en el último trimestre de 2000″.
Caída en calidad de empleo
Al hacer referencia al «Mercado laboral», el informe destaca que puede existir, debido a diversas mediciones «una caída en la calidad de empleo» mientras que los salarios reales han bajado 7% en dólares, desde diciembre de 1998 a la fecha.
Al mes de setiembre del año pasado el nivel de empleo había caído 1,5%, guarismo algo menor que la caída del PBI (-1,8%). El descenso de las personas ocupadas estuvo acompañado por una disminución de las horas trabajadas en la construcción, los servicios y la industria.
«Sin embargo, en los últimos meses, parecía verificarse una reversión de la tendencia de caída en el empleo. Considerando promedios de tres meses, la demanda de trabajo creció 3% en el tercer trimestre de 2000, en comparación con el segundo trimestre. No obstante, el área de investigaciones económicas del BCU, destaca que este incremento debe considerarse cuidadosamente ya que puede ser el reflejo de una diferencia de cobertura entre las estadísticas de cuentas nacionales y la encuesta de hogares, así como puede ser la contracara de una caída en la calidad del empleo.
A pesar del aumento del empleo, el número de desempelados en el tercer trimestre fue similar al del segundo, debido a un aumento de la oferta de trabajo.
Pero la recesión no solamente afectó el nivel de empleo, sino que presionó a la baja a los salarios reales. Los salarios del sector privado «contribuyeron al ajuste de la economía a los shocks externos» según los técnicos quienes recuerdan que en términos de dólares, la caída de los mismos se sitúa en casi 7% desde diciembre de 1998, o sea antes de la crisis del Real brasileño.
Baja del PBI
El tercer trimestre del año (julio – setiembre) mostró una nueva caída del PBI (-1,8%), aunque a una tasa inferior al segundo trimestre, cuando había bajado 2,9%. De esta manera el PBI quedó a setiembre de 2000, en 20.638 millones de dólares.
La caída en el nivel de actividad durante el tercer trimestre estuvo asociada a una demanda privada «deprimida», a la restricción del gasto público y a shocks negativos originados desde la oferta de mercaderías. Según señalan los técnicos estos factores contrarrestaron el efecto positivo en la recuperación de las exportaciones.
El producto cayó en el sector agropecuario, el comercio, los servicios y en la construcción.
Donde se registró una leve recuperación fue en la industria manufacturera, impulsada principalmente por las exportaciones y no por el mercado interno que sigue prácticamente paralizado.
Si bien las medidas fiscales del gobierno central lograron una reducción en los gastos, la falta de recuperación de la recaudación y la caída de ingresos del BPS, con el consecuente aumento de asistencia desde Rentas Generales, llevó a que el déficit se mantuviera, inclusive incrementándose por encima de lo previsto.
«Las perspectivas de corto plazo del nivel de actividad apuntan a una desaceleración de la caída del producto en el último trimestre del año. Se espera que el PBI comience a crecer nuevamente en el 2001. El motor del crecimiento vendrá determinado por la demanda externa, aunque también se espera una lenta recuperación de la demanda interna» se indica en el informe.
Comentarios del tercer trimestre
El tercer trimestre de 2000 estuvo caracterizado por una caída del PBI de 1,8% con respecto a igual período del año 1999.
Casi todos los sectores cayeron. En el caso de la producción del sector agropecuario continuó disminuyendo (- 1,9%), aunque a una tasa inferior que las verificadas en los trimestres anteriores (- 5,7% en el primer trimestre y -6,7% en el segundo).
Por otro lado la caída de la producción industrial parece haber llegado a su fin, según el informe.
La expansión fue de 0,3%, contra una baja de 5,5% en el trimestre anterior. Pero se destaca que este crecimiento está impulsado por mayores exportaciones (principalmente frigoríficos, curtiembres y el sector automotor), mientras disminuye la producción de las industrias que abastecen exclusivamente al mercado interno.
Esta baja, es debido a la caída del consumo privado, a la menor inversión en el sector de la construcción y a las dificultades para competir con los productos importados.
El nivel de actividad del sector «comercio, restaurantes y hoteles» disminuyó de manera importante: 6,5%.
El resultado negativo estaría explicado por una menor actividad agropecuaria, la contracción de la producción industrial destinada al mercado interno, las menores ventas de servicios turísticos y las menores importaciones.
Se destaca que el consumo privado bajo 1,1%, lo que es consistente con la caída del ingreso de las familias y el enlentecimiento del crédito, el cual casi se encuentra estancado en cuanto a su colocación. «Las perspectivas inciertas respecto a la evolución del empleo también parecen haber afectado el gasto de las familias durante el año 2000″, se señala.
Hay que agregar que el consumo desde el sector estatal cayó drásticamente en el tercer trimestre en un 8,4%, reflejándose de esta manera las medidas de restricción del gasto implementadas por el presidente Jorge Batlle.
Finalmente destacamos un aspecto por demás importante y que marca en parte la confianza del sector empresarial en el futuro.
Este punto, es la inversión bruta fija, la cu
al cayó 18,6% en el tercer trimestre.
Desde hace dos años a esta parte se observa una importante baja en la inversión del sector privado con respecto a maquinaria y equipos, lo que mostraría que los empresarios no invierten lo que desearían para una mejora en áreas tales como la tecnológica.
Compartí tu opinión con toda la comunidad